
La edad de la inocencia
La más tierna infancia es madre de la ingenuidad. Mi tío Javier fue uno de los primeros en hacérmelo notar. Aún recuerdo cuando platicaba con mi papá mientras mis dos hermanos y yo le pedíamos que nos hiciera magia. No recuerdo sus gestos de impaciencia del tipo: -Dios mío, como








