Que no haya desaliento, nuestras voces no cesarán frente al autoritarismo
Levanten la cara. Vamos. No tenemos nada de qué avergonzarnos. Hicimos lo que pudimos, incluso a veces hasta el límite de nuestras posibilidades, para evitar el avance de la gangrena populista. Ésta es consecuencia de la corrupción y la ineficacia, la creciente estela de violencia que los gobiernos anteriores mostraron.








