Al tiempo que Donald Trump prometía defender y cumplir la Constitución Política como presidente de Estados Unidos, decenas de encapuchados vestidos de negro se manifestaban en su contra en ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Boston y siendo las protestas más violentas, en Washington.
Alrededor de 600 personas salieron a las calles capitalinas paras gritar su inconformidad con la nueva administración. Incluso, treintenas de personas se instalaron a las afueras del Capitolio con el objetivo de bloquear los accesos y así impedir que ingresaran a la ceremonia de investidura, la cual no duró más de una hora.

A diez cuadras, otros tantos comenzaron a romper los ventanales de cada local comercial que encontraban a su paso: bancos, restaurantes, tiendas, casas y vehículos resultaron afectados. Asimismo quemaron contenedores de basura y amenazaron personas con palos y piedras.

La policía no tardó en actuar, con gas pimienta trataron de dispersar a los protestantes y normalizar la situación, sin embargo, todo se volvió más violento, pues encapuchados comenzaron a lanzar objetos contra los agentes.

Dos elementos de la fuerza pública resultaron heridos, además de diversos civiles.
En tanto, ya suman cien los detenidos por lesiones personales y daños en propiedad privada.

(Con información de agencias)
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