Con 132 votos a favor, de los 150 miembros que lo conforman, el Congreso holandés prohibió la noche del martes el uso del burka en espacios públicos como el transporte, escuelas, hospitales y edificios gubernamentales. La disposición también aplica al uso de del niqab (velo que deja solo los ojos libres), además de los cascos y otras prendas que cubran la cara, como los pasamontañas.
Durante la discusión se adujeron “razones de seguridad nacional y la necesidad de ver el rostro para poder comunicarse con un interlocutor”. El desacato a esta norma puede acarrear una multa de hasta 410 euros. El texto será remitido en breve al Senado.
El rechazo del burka ha contado con el apoyo del Partido por la Libertad, liderado por el xenófobo Greet Wilders; dicho instituto político encabeza actualmente los sondeos de opinión para las elecciones parlamentarias a celebrarse en marzo de 2017 y según el último, publicado el 27 de noviembre, de efectuarse ahora los comicios, obtendría 33 escaños.
En contra de la nueva norma se han manifestado los liberales de izquierda, ecologistas y Denk (Piensa), un nuevo grupo fundado por dos exdiputados socialdemócratas de origen turco. Tunahan Kuzu, uno de ellos, ha señalado que la libertad de expresión debe alcanzar la forma de vestir de la gente, por lo que consideró excluyente la disposición aprobada.
(Con información de El País)

