Cinco policías fueron asesinados y seis personas (cinco gendarmes) resultaron heridos, tras los tiroteos registrados la noche de este jueves en Dallas, Texas, cuando se realizaba una manifestación por la muerte de Alton Sterlin y Philando Castile (dos jóvenes negros asesinados por policías blancos, esta semana).
De acuerdo con el reporte de BBC Mundo, los ataques fueron realizados por al menos dos francotiradores (no identificados) armados con rifles, aunque las autoridades consideran que pueden estar involucrados al menos otras seis personas.
Según la relatoría de los hechos de la Policía de Dallas y de testigos, cuando la manifestación llegaba al centro financiero se empezaron a escuchar varios disparos por lo que los manifestantes empezaron a replegarse.

David Brown, jefe de la policía local, reconoció que en un primer momento no pudieron identificar de dónde provenía el ataque que estaba dirigido directamente en contra de los gendarmes.
Posteriormente, se identificó a los dos agresores (a una mujer, la tercera detenida, estaba cerca de donde se produjo el enfrentamiento más fuerte entre la policías y los francotiradores).
Un cuarto atacante (no identificado) se escondió en el segundo piso de la bodega de un edificio y disparó contra los policías por más de 45 minutos, hasta que fue enviado un robot-bomba con el cual finalmente fue abatido (la primera versión fue que se había suicidado).
Este cuarto francotirador afirmó mientras disparaba a los agentes que la única intención era matar a policías blancos (lo cual fue confirmado por los detenidos), por lo cual había colocado bombas en los alrededores y en varios puntos de la ciudad para continuar con los asesinatos.
Brown aseguró que una vez que se tuvo control de la situación se inspeccionó toda el área y hasta el momento no han encontrado ninguna posible amenaza.
Sobre los policías que murieron, el jefe de la institución confirmó la identidad de uno, Brent Thompson, de 43 años.
Al respecto, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama (quien se encuentra en Polonia en una cumbre de la OTAN), condenó los hechos y dijo que se trató de un ataque “vicioso, calculado y despreciable” que “no tiene justificación alguna”.
mahy

