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Harvey Weinstein contrató un “ejército de espías” para silenciar a sus víctimas

El productor Harvey Weinstein contrató a detectives y agentes del Mossad para investigar a periodistas y actrices para chantajearlos, informó el día de ayer la revista The New Yorker.

La investigación, titulada “El ejército de los espías de Harvey Weinstein”, fue realizada a lo largo de un año por el periodista Ronan Farrow, quien reconstruye la red de detectives, abogados y reporteros freelance que el productor contrató para investigar, amenazar, desacreditar o silenciar a sus acusadores y evitar que las denuncias se hicieran públicas.

De acuerdo con docenas de páginas de documentos y siete personas directamente involucradas en los esfuerzos, las firmas contratadas por Weinstein incluían a Kroll, una de las compañías de inteligencia corporativa más grandes del mundo; Black Cube, una empresa dirigida en gran parte por exoficiales del Mossad y otras agencias de inteligencia israelíes.

El trabajo sacado a la luz por la revista asegura que Harvey envió a varios reporteros a entrevistar a algunas de sus víctimas, como la actriz Rose McGowan y Annabella Sciorra, para sacarles información que sirviera para su defensa.

El objetivo explícito, como aparece en un contrato con Black Cube, era evitar la publicación de acusaciones contra el productor por sus abusos; si la compañía lograba sus objetivos recibiría 300 mil dólares extras por cada logro. Sin embargo, los detalles del comportamiento del productor salieron a la luz en el The New Yorker y The New York Times.

En el programa televisivo llamado “The Late Show with Stephen Colbert“, Farrow aseguró que “esta maquinaria servía para mantenerlo todo tranquilo”.

El artículo también señala que “durante un año, las agencias monitorizaron y recopilaron información sobre docenas de individuos y redactaron perfiles psicológicos a veces centrados en sus historias personales o sexuales. Weinstein seguía personalmente los avances de las investigaciones. También enroló a empleados de sus empresas cinematográficas para contribuir al esfuerzo, reconstruyendo listas de nombres (de personas que podrían acusarlo) y efectuando llamadas que, según algunas fuentes que las recibieron, resultaban intimidatorias”.

McGowan, una de las primeras en denunciar públicamente al productor, le relató al periodista que fue contactada por una empleada de Black Cube para entrevistarse con ella. La mujer usó una identidad falsa, Diana Filip, de una asociación dedicada a combatir la discriminación sexual en los lugares de trabajo. Lo que pretendía era sacarle información acerca de su libro Brave, las memorias que la actriz publicará en enero.

Sallie Hofmeister, portavoz del productor, tachó como una “ficción” el artículo y acusó al medio de promover “teorías de conspiración”.

Al final del artículo, Farrow escribe: “Tras un año de esfuerzos, la compañía de Weinstein para controlar y silenciar se derrumbó”.

ess

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