Al menos 90 miembros del grupo terrorista Estado Islámico (EI) murieron por el ataque de la aviación estadounidense, que utilizó su bomba no nuclear más potente: la GBU-43, conocida como “La madre de todas las bombas”, informó este viernes el Ministerio de Defensa de Afganistán.
Fuentes del ministerio insistieron en que en el bombardeo no se han producido víctimas civiles, misma declaración que ayer lanzó la Casa Blanca.
El proyectil destruyó una red de túneles de ese grupo terrorista, clave para su movilización.
Muhammad Radmanish, portavoz del Ministerio de Defensa afgano, indicó a la agencia de noticias EFE que “90 miembros de EI murieron y una gran cantidad de munición y armas fueron destruidas en el bombardeo”.
Y en un comunicado posterior agregaron: “El bombardeo destruyó reductos estratégicos de Dáesh (acrónimo árabe de EI) y un profundo complejo de túneles”.
El bombardeo con la GBU-43, un proyectil de 10 toneladas que mata con una onda de presión aérea, fue ejecutado el jueves a las 19:32 horas (local), en el distrito de Achin, en la provincia oriental de Nangarhar, esto con la aprobación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En un comunicado enviado a la mencionada agencia, otro portavoz del Ministerio de Defensa afgano, Dawlat Waziri, señaló que, el grupo terrorista, que empezó a actuar en Afganistán en 2015, usaba la red de túneles “para coordinar sus ataques terroristas en diferentes partes de la provincia”, fronteriza con Pakistán.
Según explicó el Pentágono en un comunicado, “el bombardeo estaba diseñado para minimizar el riesgo para las fuerzas afganas y estadounidenses que realizan operaciones de sobre el terreno en ese área, al tiempo que se maximiza la destrucción de combatientes e instalaciones del grupo terrorista Khorasán”.
La bomba de 9.8 toneladas, lanzada por un avión de transporte de tipo C-130, tiene una potencia explosiva comparable a 11 toneladas de TNT. Fue desarrollada por el laboratorio de investigación de la Fuerza Aérea estadounidense.
El ataque se produjo después de que el Gobierno de Afganistán afirmara esta misma semana que el número de insurgentes del ISIS en el país es inferior a 400 y que el año pasado abatió a unos dos mil 500 miembros del grupo, lo que redujo su presencia a sólo dos de las 34 provincias afganas. También la misión de la OTAN en Afganistán informó la semana pasada de que en los dos últimos años ha reducido a la mitad el número de miembros del grupo terrorista y en más de un 60% el territorio controlado por el ISIS en el país.
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