Tras la reunión del pasado lunes de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la que los países integrantes manifestaron su preocupación por la crisis democrática en Venezuela, el mandatario Nicolás Maduro rechazó el encuentro y denunció que el organismo se convirtió en un “tribunal de inquisición contra Venezuela” y que “algunos gobiernos de derecha están siendo presionados para que rompan relaciones con Caracas”.
"Ahora algunos gobiernos de derecha están siendo presionados para que rompan relaciones con Venezuela. Muchos se dejan presionar porque creen que al someterse al Departamento de Estado norteamericano lograrán el perdón divino".
Maduro recordó que la OEA en 1961 fue etiquetada por Cuba como el Ministerio de Colonias del imperio, pero ahora, según él, "se ha convertido en un tribunal de inquisición antivenezolano y antibolivariano, con todos sus abusos y arbitrariedades".
“La OEA tiene intenciones de intervenir Venezuela y de linchar políticamente mi gobierno, apoyado por la oposición”.
El Consejo Permanente de la OEA aprobó ayer por consenso una resolución en la que expresó su profunda preocupación por la "grave alteración inconstitucional del orden democrático" en Venezuela.
En la sesión se resolvió "instar al gobierno de Venezuela a actuar en los próximos días para restaurar la separación de los poderes constitucionales y la plena autoridad de la Asamblea Nacional", así como la posibilidad de emprender “gestiones diplomáticas adicionales para fomentar la normalización de la institucionalidad democrática" en ese país.
El texto presentado por México y otros 12 países fue aprobado al contar con 17 de los 21 estados presentes en la Sala. Se abstuvieron cuatro de ellos: República Dominicana, Bahamas, Belice y El Salvador.
Mientras las misiones de Bolivia y Venezuela se ausentaron de la sala al denunciar que se había dado un "un golpe de Estado institucional" a la presidencia del Consejo, que ostenta Bolivia desde el pasado sábado.
(Con información de La Nación)
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