De acuerdo con la ONG internacional Datos de Ubicación y Eventos de Conflictos Armados (ACLED por sus siglas en inglés), México es el cuarto país más peligroso del mundo por lo que se refiere a hechos de violencia.
En el informe denominado Índice de Conflictos y Violencia Política 2025, la organización presenta los resultados sobre la medición de eventos violentos, con base en cuatro ejes: letalidad, peligro para civiles, difusión geográfica de la violencia y fragmentación de grupos armados.
Es Palestina el país que lidera la lista por la gravedad y la extensión de la violencia, con enfrentamientos registrados en casi el 70% de los territorios de Gaza y Cisjordania. Siguen Birmania y Siria, en tanto que México ocupa el cuarto lugar, por delante de Ecuador y Brasil, ambas naciones afectadas por la acción de las bandas criminales.
Pese a no estar en guerra como los países que están en las primeras posiciones, México es una de las naciones del mundo con más incidencia de violencia política, con 8 mil 070 eventos de esa naturaleza entre el 1 de diciembre de 2024 y el 28 de noviembre de 2025, en algunos casos esa violencia es “extrema”.
A manera de ejemplo, ACLED mencionó el caso del secuestro y entrega a Estados Unidos del líder del Cártel de Sinaloa, Ismael “El Mayo” Zambada, en julio de 2024, hecho que contribuyó a desencadenar uno de los conflictos internos más letales de ese grupo criminal.
Advirtió que en México y otros países de América Latina como Colombia el crimen organizado recurre cada vez con mayor frecuencia al uso de drones para atacar sus objetivos, con el riesgo de que los Estados respondan con tácticas indiscriminadas y militarizadas que provocarán que la población civil esté más expuesta a ser blanco de la violencia.
Sobre esta medición, la analista de ACLED para América Latina, Sandra Pellegrini, resaltó que la creciente presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre los gobiernos de la región en materia de seguridad para que se alineen con sus intereses entraña riesgos considerables, pues las políticas de “mano dura” que impulsa podrían agudizar los conflictos, toda vez que se Washington promueve una agenda militarizada de “guerra contra el crimen” que puede conducir a a una violencia letal continua.
Puntualizó que si bien esas políticas de mano dura han derivado en reducciones de la violencia en algunos casos, en otros, la represión a los grupos criminales también ha contribuido a la fragmentación de los grupos armados y su diseminación por diferentes regiones.
Sobre Ucrania, el reporte destaca su “creciente fatiga frente al conflicto” y advierte que “los ataques rusos no son sólo tácticas militares, sino herramientas políticas que buscan concesiones que van más allá” del propio territorio ucraniano.
(Con información de EFE)
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