En 2012, la bloguera y activista en favor de la educación de las niñas, Malala Yousafzai, sufrió un atentado. Le dispararon en la cabeza y el cuello. Malala sobrevivió y el año pasado fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz por su activismo en favor de la equidad de género. Sin embargo, a pesar del reconocimiento internacional hacia su persona, Malala no ha recibido justicia respecto al atentado que padeció. Ocho de los diez talibanes acusados de participar en él han sido puestos en libertad por “falta de pruebas” luego de que se realizó un juicio en secreto y en el que solo dos de ellos fueron declarados culpables y condenados a 25 años de cárcel, confirmó la Embajada paquistaní en Londres a la cadena de noticias BBC.
Hace dos meses, fuentes oficiales de Pakistán informaron que los diez talibanes habían sido condenados a pasar 25 años entre rejas. Un funcionario policial de la región de Swat, en Pakistán, compareció a finales del mes de marzo ante los medios de comunicación para anunciar las sentencias después de que se demostrara “su papel innegable en la planificación y ejecución del ataque” El fiscal del caso, Syed Naeem Khan, señaló incluso que los diez talibanes “habían confesado ante el juez”. Sin embargo, ahora el portavoz de la Embajada, Munir Ahmed, declaró que el veredicto fue comunicado de manera errónea. Recordó que ninguno de los diez talibanes fueron acusados directamente de disparar contra Malala y que ocho de ellos fueron absueltos “por falta de pruebas”.
(Con información de ABC, de España y BBC)
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