BELGRADO, Serbia — Mi país, Serbia, se ha convertido sin quererlo en el laboratorio de pruebas de Facebook respecto del comportamiento de los usuarios y la organización independiente sin fines de lucro de periodismo de investigación en la que soy editor en jefe es uno de los desafortunados conejillos de indias.
El mes pasado, me di cuenta de que nuestras historias habían dejado de aparecer en Facebook, contrario a lo habitual. Me sorprendí. Nuestra fuente más grande de tráfico, la que representa más de la mitad de nuestras visitas mensuales a la página, no estaba funcionado.
Pensé que seguramente era una falla del sistema; no era así.
Facebook había hecho un cambio pequeño pero devastador. Las publicaciones hechas por “páginas” —entre ellas las de organizaciones como la mía— habían sido eliminadas de la sección de noticias, la pantalla predeterminada que los usuarios ven cuando se conectan en la red social. Ahora estaban segregadas en una sección aparte llamada Explorar, que los usuarios deben seleccionar para poder ver nuestras historias. (Como no es de sorprender, eso no aplicaba a las publicaciones pagadas).
No solo fue en Serbia que Facebook decidió intentar este experimento de sacar las páginas del canal de noticias. Otros países pequeños que casi no aparecen en encabezados occidentales —Guatemala, Eslovaquia, Bolivia y Camboya— también fueron elegidos por Facebook para la prueba.
Algunos sitios de tecnología han reportado que esta función podría terminar por desplegarse a todos los usuarios del resto del mundo pero, desde luego, nadie tiene manera de saber en realidad qué se trae entre manos la red social. Además, no tenemos otra manera de hacerlos responsables más que proclamarlo públicamente. Quizá esa es la razón por la que ha elegido experimentar esta nueva función en países pequeños que no figuran en las preocupaciones de la mayoría de los estadounidenses.
Sin embargo, para nosotros, cambios como este pueden ser desastrosos. Atraer a los lectores a una historia depende, sobre todo, de hacer el proceso tan sencillo como sea posible. Incluso un clic extra puede significar un mundo de diferencia. Esa es una amenaza existencial, no solo para mi organización y otras similares, sino también para la capacidad de los ciudadanos que viven en todos los países con los que Facebook está experimentando de descubrir la verdad acerca de sus sociedades y sus líderes.
Serbia es un ejemplo perfecto de por qué importa el contexto político de la experimentación de Facebook. Serbia escapó de la dictadura de Slobodan Milosevic en el año 2000, pero no ha desarrollado una democracia completamente funcional. Un solo partido, dirigido por el presidente Aleksandar Vucic, controla no solo el parlamento, sino también todo el sistema político. Nuestro país no tiene una tradición de establecer contrapesos y vigilancia. Vucic ahora se presenta como alguien progresivo y proeuropeo pero, como ministro de Información en el gobierno de Milosevic, fue responsable de censurar la cobertura de noticias.
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