Cuando el alemán Walter Reuter se alistó para luchar por la República, se percató de que se le daba mejor disparar fotos en lugar de balas: se dedicó a disparar miles durante toda la Guerra Civil española y su nombre quedó ligado a la historia fotográfica de aquella contienda junto a otros como Robert Capa o Gerda Taro. Sin embargo, falleció en 2005 exiliado en México y dando por perdido su archivo fotográfico de la contienda: nunca supo qué fue de él. Una reciente investigación ha concluido que las imágenes perdidas de Reuter se han conservado en un fondo que ha permanecido oculto durante 80 años.
Aku Estebaranz, experto en fotografías históricas, ha pasado más de seis meses resolviendo un “puzle gigante”; el que componen los más de 4.000 negativos de un fondo que estaba en casa de Guillermo Fernández Zúñiga, considerado padre del cine científico español. Este acervo, en su inmensa mayoría inédito, fue hallado en 2011 en una vieja lata de película cinematográfica y era completamente desconocido incluso por la familia de Zúñiga, que lo donó a la Asociación Española de Cine Científico (ASECIC) para que lo catalogase.
A medida que el trabajo avanzaba, los indicios de que estaban ante el archivo perdido del fotógrafo alemán comenzaron a ser abundantes, por lo que la asociación contactó a Estebaranz, quien ha concluido que “un 70-80% del archivo corresponde a fotos que hizo Reuter y el resto a Zúñiga”. Para llegar a esta conclusión, el equipo de investigadores, en el que también participan Rogelio Sánchez, de la ASECIC, y Alfredo Moreno, historiador y fotógrafo, ha analizado las características de las tiras de negativos y diversas publicaciones de la época como el diario Ahora!, en el que Reuter publicó centenares de imágenes que firmó y cuyos negativos se encuentran entre los que tenía Zúñiga. Han publicado en la red los resultados de su estudio.
Cómo llegaron las imágenes a manos de Zúñiga y si este conocía la autoría “es un misterio que quizá nunca se llegue a aclarar”, explica Estebaranz. Reuter se exilió de su Alemania natal a España en 1933 para huir del auge del régimen nazi. Se estableció en Málaga y cuando la Guerra Civil estalló, envió a su esposa y a su hija a París mientras que él se echó al hombro un fusil y su cámara. Se alistó en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) y colaboró con el Comisariado de Propaganda, donde también trabajó Zúñiga.
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