Los mamuts, esas bestias gigantes y peludas, dejaron de existir en tierra firme hace más de 10.000 años; pero en una isla del Mar de Bering, en el Océano Pacífico, estos animales lograron sobrevivir por otros milenios más, hasta que cavaron su propia muerte.
De unos 6.000 kilos, colmillos gigantes y completamente cubiertos de pelo, los mamuts no lograron sobrevivir tras el fin de la última Edad de Hielo.
Su cuerpo sencillamente no estaba preparado para el aumento de latemperatura.
Así que, mientras que la era posglacial ha sido determinante para el auge y desarrollo de la raza humana, en el Polo Norte, en la isla de Saint Paul, los días estaban contados para estos mamíferos.
Y esta vez no fuimos nosotros, puesto que allí no existe registro de actividad humana antes del 1700, muchos siglos después de que el último mamut desapareciera.
Según un reciente estudio publicado en la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), las bestias de la última glaciación vivieron allí aisladas.
Tenían lagos y una vegetación estable; pero en esta isla de unos 110 kilómetros cuadrados no había ríos ni manantiales.
Y esto, unido a la gran cantidad de agua que necesitaban consumir diariamente, el aumento del nivel del mar y la subida de la temperatura, resultó ser una bomba de tiempo.

