Los medios que revelaron los Panamá Papers hablan de cuentas ocultas en paraísos fiscales, lavado de dinero o evasión de impuestos. Pero las personalidades señaladas en el escándalo insisten en no haber hecho nada malo.
El escándalo tiene alcance mundial: va dese Argentina y México a Ucrania y Rusia, pasa por España y Reino Unido, llega a China y salpica de lleno a Arabia Saudita, entre otros muchos.
Pero Mossack Fonseca, el bufete en el centro de la filtración, dice que en 40 años de existencia nunca ha sido acusado en ningún tribunal.
En los 11 millones de documentos filtrados aparecen mencionados políticos, deportistas y artistas. Y la reacción generalizada ha sido negar la ilegalidad de sus acciones. Sólo ha dimitido el primer ministro de Islandia.
Así es que una pregunta casi inevitable es quién tiene razón, ¿de verdad puede ser legal tener dinero y empresas en un paraíso fiscal?

