Cuando comencé a observar que algunas personas se preguntaban del por qué de mi soltería, y lo hacían con mucha más insistencia quienes llevan conmigo una relación más bien lejana, dediqué algún tiempo a reflexionar sobre este fenómeno. De estas reflexiones surge la pregunta ¿de quién es el cuerpo? como instrumento de análisis. La pregunta y sus respuestas, con el tiempo, me resultaron de gran utilidad en clases tanto de licenciatura como de posgrado donde abordamos temas de bioética, política, relaciones de poder, historia de la represión sexual, ejercicio no tradicional de la sexualidad, aborto, muerte asistida, entre otros.
Las siguientes son algunas respuestas que, obviamente, no agotan la pregunta.
EL CUERPO ES DE DIOS
En las sociedades teocéntricas ya sea de manera oficial como, por ejemplo, las sociedades judías y musulmanas o de manera extraoficial, como es el caso de muchas comunidades mexicanas, resulta sumamente atractivo, por su capacidad de persuasión, adjudicar a la voluntad de la divinidad el señorío sobre el cuerpo de las personas.
Para la mayoría de la población mexicana, la existencia de un dios es una realidad y su palabra está claramente expresada en la Biblia. La fuerza de esta convicción es tal que en algunos grupos sociales puede resultar peligroso para la integridad física de la persona poner en duda tales afirmaciones.
Para quienes se autonombran mediadores entre Dios y los hombres y para otros grupos de poder, íntimamente aliados, es de gran utilidad recurrir a la idea de que la voluntad de Dios se expresa en las reglas que ellos imponen de acuerdo a sus intereses.
https://chapardi.wordpress.com/2015/01/28/de-quien-es-el-cuerpo-efrain-rodriguez-ortiz/
