Recomendamos: El silencioso problema de la mutilación genital en Colombia

"Le voy a contar una historia del Cañón de Garrapatas", me dice Laura*.


La historia comienza al nacer una niña, el octavo bebé de una madre del mismo resguardo que Laura, una indígena Embera de Colombia.


"Ella vio lo que hacían las parteras", explica, "no quiso estar jodiendo a las parteras y solita lo hizo. Cortó con una tijerita el clítoris de la bebé y como que se le traspasó y le empezó a salir un chorro de sangre".


En su desesperación -recuerda Laura- la mujer no le contó a su esposo lo que había hecho, le dijo que la pequeña había nacido enferma. Cosa de espíritus.


La llevaron a dos días de camino para que la curaran -el Cañón de Garrapatas, en el límite entre los departamentos de Valle del Cauca y Chocó, en el occidente colombiano, es una zona remota y de difícil acceso-, pero no hubo forma.


"La niñita se murió así, vaciándole sangre, con hemorragia y ella quedó como la mama que mató".


Curación, mutilación


La mujer no pensaba en hacer un daño, con base en sus creencias asumía que le estaba haciendo un bien a la bebé una "curación" -como se conoce entre las indígenas, los hombres no participan del proceso- o "corte del callo".


En la cultura occidental se conoce como ablación o mutilación genital femenina (MGF) y está severamente cuestionada.


http://bbc.in/29FqTYX

Autor

Scroll al inicio