Recomendamos: La historia de un mexicano que vivió el desplome de la Unión Soviética desde Moscú

Cuando le dieron a elegir entre llevar a su hijo a un colegio cubano o un colegio ruso, su padre no lo dudó.


"Mejor a uno ruso, porque en uno cubano se va a volver comunista".


Así lo cuenta Roble Granados, un mexicano de 35 años originario de Ciudad de México, quien vivió en la Unión Soviética entre los años 1990 y 1992.



Roble se mudó con su familia a Moscú porque a su padre lo enviaron como agregado militar a la embajada mexicana de la entonces capital de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).


"Era un mundo totalmente diferente. La gente vestía toda igual, tenían los mismos carros, no había diversidad. Para mí era muy normal comer goma de mascar o tomar Coca-Cola, pero para los rusos era un símbolo de estatus", le cuenta Roble a BBC Mundo.


Después de un intensivo de ruso de dos semanas, ingresó en el colegio 110 Ernesto Che Guevara para hijos de diplomáticos rusos.


Más información en: http://bbc.in/2hdE7xa

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