Como cada mañana, por prescripción médica, David Bowie sale de su dúplex en el número 285 de la calle Lafayette, en el exclusivo barrio de Nolita, en Manhattan, para dar su paseo matutino de al menos una hora de duración. Normalmente gira hacia su derecha y sube la calle hacia Houston, cruza Bleecker Street y puede llegar hasta la célebre St. Marks Place, donde tenía Andy Warhol su estudio, su famosa Factory que él mismo conoció en su primera visita a Nueva York hace ahora cuarenta y cinco años.
Es un caminante anónimo. Casi nadie le reconoce. La última vez que le entrevisté, en septiembre del 2003, cuando apareció su álbum Reality, me aseguró que estaba enamorado de Manhattan. Precisamente, porque podía andar por sus calles sin que nadie le reconociera. A veces baja por Mercer Street o la misma Broadway. Pero tras el paseo es obvio que le gusta visitar sus dos lugares de trabajo.
Le gusta acudir a los estudios Magic Shop, en el número 49 de Crosby Street, justo la calle paralela de donde vive. Puede bajar un poco hasta la calle Prince y girar hacia la derecha, y en cinco minutos está en el estudio. Otros días acude a su oficina Isolar Enterprise, que esta un poco más abajo de su calle Lafayette, en el numero 270, casi enfrente de su casa. También puede volver a casa, ya que tiene un mini-estudio en dos de las habitaciones de las ocho que tiene su dúplex, valorado actualmente en 14 millones de dólares, cuando le costó sólo cuatro hace 16 años.
http://www.elmundo.es/cultura/2015/12/22/567929c6ca47414e708b45c4.html

