La muerte en la hoguera ha sido un método popular de ejecución en la historia de la humanidad, por lo que el caso del español Miguel Servet no sería inusual más allá de lo destacado del personaje, descubridor de la circulación sanguínea pulmonar. Sin embargo, Servet es un caso notable por algo más: tan perseguidas fueron sus ideas que fue quemado no una vez, sino tres.
Sobre la trágica figura de Miguel Servet (29 de septiembre de 1511 – 27 de octubre de 1553) es mucho lo que se desconoce, comenzando por su origen e incluso su nombre auténtico. Más que en datos históricos, la fecha propuesta para su nacimiento se basa en que el 29 de septiembre es el día de San Miguel, y es una tradición católica elegir el nombre de los recién nacidos de acuerdo al santoral. Los historiadores discuten si nació en Villanueva de Sigena (Aragón) o en Tudela (Navarra), y si su cambio de nombre a Miguel de Villanueva, tras su primera persecución, fue una vuelta a su apellido real o un homenaje a su tierra. Es decir, no está claro si aquel perseguido era Miguel de Villanueva, alias Servet, nacido en Tudela; o si era Miguel Servet, y quiso marcar su origen en Villanueva de Sigena.
Sin embargo, fue mucho más allá en sus planteamientos de lo que la Reforma toleraba. Estudió la Biblia en hebreo y griego, llegando a la convicción de que la traducción oficial en latín había tergiversado la doctrina. En 1531 publicaba su primer libro, cuyo título no escondía sus intenciones: en De Trinitatis Erroribus impugnaba el dogma de la Trinidad, lo que puso en su contra a católicos y protestantes. Tras cambiar su apellido, recaló en París, donde estudió medicina al tiempo que enseñaba matemáticas y astronomía.
Más información en: BBVA OpenMind

