Alguien se olvidó de limpiar la pizarra ese día en la escuela secundaria Emerson de Oklahoma (Estados Unidos). Allí, entre otros garabatos, estaba la lección de matemáticas, la de música, algún dibujo e incluso una breve lista de normas de higiene. Tampoco se preocuparon de limpiarla los obreros que llegaron a hacer unas reformas al centro escolar un mes de diciembre de 1917. Gracias a ese despiste, la escuela Emerson de 2015 acaba de descubrir tras sus paredes un patrimonio histórico-escolar escondido desde hace un siglo.
La sorpresa llegó a comienzos de este mes. Los directores del Emerson decidieron retirar de una vez por todas unos pizarrones viejos que llevaban allí demasiado tiempo. Lo que nadie esperaba es que más allá de una obra, lo que estaban haciendo era un hallazgo arqueológico en toda regla. Tras esas placas había un conjunto aún mayor y más antiguo de pizarras repletas del legado que dejaron en ellas profesores y alumnos que poblaron esas aulas 100 años antes.
La caligrafía que tienen me entusiasma porque no se ven muchas de esas ya , se entusiasmaba ante la televisión local News OK Sherry Kishore, la directora del centro público. Algunas de las escrituras a mano de estas habitaciones son hermosas .
Aparecen dos fechas grabadas en los viejos pizarrones escondidos: el 30 de noviembre y 4 de diciembre 1917. En aquel año se gestaba la revolución bolchevique encabezada por un tal Vladímir Ilich Uliánov al que todo el mundo llamaba Lenin; la Primera Guerra Mundial ya estaba dando sus últimos coletazos; moría ejecutada la espía Mata Hari y tres pastorcillos portugueses se topaban de bruces con la Virgen de Fátima. Quizás fuera algo de eso lo que hubieran leído en los papeles los maestros que dejaron estas pinturas rupestres de escuela aquellas mañanas.
