Esta vez, es diferente. Los días 24 y 25 de septiembre de 2019 se recordarán como las 48 horas frenéticas en las que la presidencia de Donald Trump se colocó al borde de un proceso de destitución. Este es el contexto de lo que ha ocurrido para llegar a esta situación, a modo de preguntas y respuestas.
¿Qué ha hecho Trump esta vez?
El presidente de Estados Unidos pidió expresamente al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, que investigara un supuesto caso de corrupción en ese país que involucra a una empresa en la que estaba de consejero Hunter Biden, hijo de Joe Biden, exvicepresidente de EE UU y hoy candidato a la presidencia por el Partido Demócrata. Hay pruebas de que lo hizo al menos en una ocasión personalmente, durante una llamada de teléfono el pasado 25 de julio. Aparte, ordenó a su abogado personal, Rudolph Giuliani, que presionara por su lado. No solo eso, Trump congeló fondos de cooperación dirigidos a Ucrania antes de decirle a Zelenski que le hiciera “el favor” de investigar a Biden, sugiriendo un toma y daca a cambio de entregar ese dinero. Trump le dijo a Zelenski que se pusiera en contacto para este asunto con Giuliani y con William Barr, el fiscal general de Estados Unidos (ministro de Justicia).
¿Qué pasa con Ucrania?
El contexto de esta historia se remonta a los años 2014 y 2015, en Ucrania, después de que el país viviera una revuelta popular que expulsó al Gobierno prorruso del presidente Víktor Yanúkovich. Joe Biden, entonces vicepresidente de Barack Obama, viajó varias veces al país para ofrecer la ayuda de EE UU y apuntalar junto con la UE el nuevo Gobierno. Poco después, su hijo, el abogado Hunter Biden, fue fichado por una empresa que hacía negocios en Ucrania. Desde el entorno de Trump, sobre todo por parte de su abogado personal, Rudolph Giuliani, se promueve la afirmación de que el hijo de Biden estaba siendo investigado por corrupción y que el exvicepresidente presionó para destituir al fiscal que lo investigaba. En cuatro años no ha habido pruebas al respecto. El propio Biden ha contado en público que presionó a Ucrania para destituir al fiscal, Viktor Shokin, como parte de los esfuerzos por combatir la corrupción en el país.
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