El Gobierno venezolano informó de la detención de seis personas presuntamente implicadas
Nicolás Maduro ha aprovechado el atentado presuntamente perpetrado contra él el sábado durante un desfile militar en Caracas para endurecer el discurso contra sus adversarios. El mandatario acusó a Juan Manuel Santos, presidente saliente de Colombia, a supuestos conspiradores en EE UU y a la oposición venezolana de un intento de magnicidio sobre el que se ciernen muchas dudas. Según sus críticos, el régimen buscaba con el suceso desviar la atención de la profunda crisis que atraviesa el país. Maduro prometió ser implacable con los responsables “caiga quien caiga” y llegar hasta el fondo en la investigación.
El Gobierno venezolano informó este domingo de la detención de seis personas presuntamente implicadas en el atentado contra Maduro, y anunció que todos los autores materiales e intelectuales están “identificados”. “Tenemos hasta ahora seis terroristas y sicarios detenidos, varios vehículos incautados y se han practicado varios allanamientos en hoteles de la capital de nuestro país, donde se han recabado importantísimas evidencias”, dijo en declaraciones a la televisión estatal VTV el ministro del Interior, Néstor Reverol. Siete militares resultaron heridos en el presunto ataque, perpetrado mediante drones cargados de explosivos.
Tarek William Saab, fiscal general, dijo que revelará las identidades y detalles de los presuntos autores materiales y del suceso el lunes en una rueda de prensa.Por ahora solo un grupo anónimo llamado Soldados de Franela se ha atribuido la autoría de la Operación Fénix, el nombre que recibió el supuesto ataque. Pero esta versión genera algunas dudas para disidentes del Ejército y expertos en defensa. Hebert García Plaza, un general disidente, cree que lo ocurrido responde a una maniobra del Gobierno para “desviar la atención con atentados fallidos” y así evitar una inminente explosión social provocada por la crisis económica. “Atentar contra Nicolás Maduro cuando está a punto de salir por la vía de la desobediencia no tiene sentido. Eso parece una situación creada por el Gobierno para martirizarse, culpar a la derecha de Venezuela y Colombia y decretar un estado de conmoción, para suspender derechos a la protesta y la huelga”, escribió en Twitter.
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