Mira que se lo han dejado claro al salir de la cárcel. Mira que le han apaleado, le han destrozado varios instrumentos incluso a golpes, lo han torturado y metido preso… Y aun así, nada de nada. A Wuilly Arteaga, quizás hoy el violinista más famoso en Venezuela, no se lo quitan de la cabeza: “Voy a seguir luchando en la calle, con mi violín”, asegura a EL PAÍS. Se ha recuperado estos días de las palizas y el maltrato sufrido durante internamiento en el destacamento 433 de la Guardia Nacional: un lugar curiosamente llamado El paraíso. Fue detenido y golpeado el 27 de julio y acusado de poseer armas, incitar al desorden y organizarse para delinquir.
Pero en cuanto se ha sentido con fuerzas se ha presentado en calles y plazas de Caracas, así como en los domicilios de compañeros aún presos, para dar ánimo a sus familias y cumplir la promesa que les hizo en las celdas. A sus 23 años se muestra tan cabezota como comprometido con la lucha por devolver a Venezuela la democracia que le va arrebatando a jirones Nicolás Maduro.
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