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La comparecencia durante dos días consecutivos de Mark Zuckerberg, fundador y presidente de Facebook, ante sendas comisiones en ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos ha generado una expectación justificada tanto por lo pronunciado en las sesiones como por lo que el acto en sí representa.

La presencia del responsable de la mayor y más influyente red social a escala mundial —2.200 millones de usuarios— ante el parlamento de la democracia más poderosa del planeta constituye la imagen perfecta de la importancia que la utilización de Internet y el alcance e influencia de las redes sociales representan para la sociedad global.

El creador de Facebook compareció primero el martes ante el Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado para dar explicaciones sobre la filtración masiva de datos personales de 87 millones de usuarios de su red social a través de la consultora Cambridge Analytica. Esta filtración supuestamente interfirió en el resultado de las elecciones presidenciales de 2016 en las que resultó elegido presidente Donald Trump.

Este escándalo y otras prácticas constantes para las que el canal de las redes sociales está siendo utilizado —como la difusión masiva de noticias falsas con el fin de interferir en procesos políticos— han vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de dotar de un marco regulatorio a una actividad en Internet que se ha hecho gigantesca, tanto en términos económicos y políticos como incluso en cuanto a su influencia en el modo de vida de sus usuarios.

Ayer, en su segunda jornada de comparecencia, esta vez ante los miembros del Comité de Comercio de la Cámara de Representantes, el empresario estadounidense reconoció que es necesario algún tipo de regulación, aunque advirtió que, en su opinión, si las medidas que se adopten son demasiado restrictivas pueden frenar el crecimiento de la industria.

Más información: http://bit.ly/2v97sBB

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