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La más moderna tecnología de rayos X ha permitido explicar un viejo misterio en el mundo del arte: las manchas blancas que aparecen en El grito, obra maestra del pintor noruego Edvard Munch.



Contrariamente a la creencia popular, las manchas no son ni excrementos de pájaros, ni simplemente pintura de color blanco. En cambio, el examen de rayos X muestra que los parches están hechas de cera, que probablemente goteaba de una vela en el estudio de pintura donde trabajaba Munch.


Un equipo dirigido por Geert Van der Snickt de la Universidad de Amberes ha llegado a esta conclusión tras un detallado examen con radiación de rayos X de la fuente de luz PETRA III, del Deutsches Elektronen-Synchrotron (DESY).


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