A las 9:00 horas, el exdirector del FBI James Comey cumplió la cita de audiencia ante el Senado de EU, donde un panel, que le manifestó desde el inicio su respeto y admiración, lo esperaba para que respondiera un sinfín de preguntas sobre la injerencia rusa, los vínculos entre funcionarios del Kremlin y la campaña del mandatario Donald Trump y las presiones ejercidas por el propio presidente para que “olvidara esa cosa de Rusia”.
El primer cuestionamiento fue si de verdad el magnate le exigió lealtad, tal como diversos medios han reportado desde hace semanas, el exfuncionario lo afirmó.
También abordaron los encuentros privados, donde a percepción de Comey, Trump quería que le rogara por su empleo. “Me tragué todo lo que debí decirle en ese momento. No tuve el valor”, aunque aclaró que “no le juré lealtad pero sí le ofrecí honestidad”, algo que al republicano no le bastó pues un par de reuniones después lo despidió. Ante esto, el exjefe del FBI cree que la razón principal está relacionada con la manera con que llevó las pesquisas sobre la trama rusa. “Él se sintió presionado. Quería quitarse una carga”.
El exdirector del FBI definió como “muy perturbadores” los pedidos del magnate sobre dicha investigación, como dejar de investigar al general Michael Flynn, ex asesor de Seguridad Nacional, pero admitió que el mandatario nunca le pidió directamente que detuviera ese proceso.

Comey, también se abstuvo de acusar a Trump de obstrucción de la justicia, según él, es labor del fiscal general. “No pienso que yo deba decir si las conversaciones que tuve con el presidente fueron obstrucción de justicia. Fue una cosa muy perturbadora, desconcertante”.
En tanto, afirmó que “Rusia sí llevó a cabo una clara injerencia” en las pasadas elecciones de EU, pero no sabe si alteró los votos de manera directa. Asimismo reconoció presiones del gobierno de Trump para no investigarlo. No obstante, dijo que nunca existió una pesquisa en contra de su persona, pero sí contra su campaña.
“Me parece que sí hubo colusión con funcionario rusos”, reiteró.

Por otra parte, Comey reveló que elaboró notas detalladas de sus encuentros con el magnate para cuidar su integridad y la del FBI, las cuales entregó a un amigo cercano para que las filtrara a The New York Times. La idea, según relata era aclarar la situación en caso de que existieran las mencionadas cintas de Trump sobre sus encuentros. Aseguró que no tiene más copias.
"La Casa Blanca optó por difamarme y más importante diciendo sobre el FBI que la organización estaba en el caos. Fueron mentiras, simple y llanamente".
James Comey subrayó en su comparecencia que Trump no se interesó por ninguna otra investigación de las que tiene abiertas el FBI, solo por la que involucra a Rusia.
Sobre la investigación de los correos electrónicos de Hillary Clinton, Comey dijo que decidió dar por terminada la investigación luego de un encuentro de la exfiscal Loretta Lynch y Bill Clinton con el fin de preservar la confianza en el FBI y el Departamento de Justicia. Dijo que Lynch le pidió que no se refiriera a ello como una investigación sino como un asunto, lo cual lo motivó a dar por terminado esa querella.
Y agregó que el presidente de Estados Unidos tiene el poder legal para decidir que se investigue a cualquier persona, a través de una orden ejecutiva, pero no de exigir que se cierre una pesquisa. Sin embargó, evitó asegurar si Trump cometió alguna ilegalidad con sus peticiones sobre la trama rusa.
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