Scarlett Johansson, en entrevista para la revista Playboy desmitificó la idea del matrimonio como el estado ideal al que cualquier persona o pareja aspira a llegar, ya que a su juicio un compromiso cuya vigencia debe extenderse hasta el fin de los días es incompatible con la naturaleza humana y los instintos más primarios de las personas.
“La idea del matrimonio es muy romántica, es una idea muy bonita, y su práctica puede ser una cosa muy bella. Pero no creo que sea natural ser una persona monógama”.
Para la actriz de 32 años, una de las más taquilleras de Hollywood, mantener una relación estable es muy complicado y si se trata de un matrimonio lo es aún más: “Es mucho trabajo. El hecho de que sea tanto trabajo para todo el mundo prueba de que no es una cosa natural. Tengo mucho respeto por el matrimonio y he participado en él, pero definitivamente creo que va en contra de algún instinto”.
Además, es un estado que cambia a las personas, dice.
"Creo que en el matrimonio acaba participando demasiada gente que, en principio, nada tiene que ver con la relación de pareja, porque como es un contrato vinculante, parece que tiene un peso especial en determinadas vidas ajenas. Está claro que estar casada es diferente a no estarlo, y quien te diga que viven exactamente igual que antes miente. Todo cambia".
Por otra parte, la estadounidense también se refirió a la maternidad, un proceso que para ella es “increíblemente profundo” y asegura le ha cambiado la vida: “Sentía miedo de que la vida me iba a cambiar, y lo ha hecho de una manera drástica. Pero me siento en muchos sentidos mucho más yo misma que antes”.

Estas declaraciones se producen pocas semanas después de que se conociera la noticia de la separación de su segundo marido, Romain Dauriac, un periodista francés, y padre de su hija de dos años. Antes, estuvo casada con el también actor Ryan Reynolds (2008-2011).
Con esta entrevista, Playboy abrirá su edición de marzo, que además incluirá por primera vez en 18 meses los tradicionales desnudos a los que había renunciado para conseguir un nuevo público a través de las redes sociales, plataforma donde políticamente están vetados, esto en un intento por volver a su esencia de más de seis décadas.


(Con información de El País)
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