El Gobierno de Estados Unidos no usará una orden ejecutiva para cerrar la prisión militar de la Bahía de Guantánamo luego de que funcionarios concluyeron que no sería una estrategia viable. De este modo, se reducen las posibilidades de que Barack Obama pueda cumplir con su promesa de cerrar la polémica prisión antes de dejar la presidencia en enero.
Sin dicha orden ejecutiva, la decisión de cerrar la prisión dependería de convencer al Congreso, con mayoría republicana, para anular una prohibición de trasladar prisioneros a cárceles de máxima seguridad en Estados Unidos.
Abogados de la Casa Blanca y otros funcionarios analizaron la opción de invalidar la prohibición pero no desarrollaron una posición legal fuerte o un argumento político efectivo en un año electoral, dijo una fuente familiarizada con las discusiones.
Los congresistas republicanos, que también se oponen a transferir prisioneros a otros países, prometieron desafiar cualquier orden ejecutiva de Obama en la Justicia. La prisión naval, ubicada en Cuba, llegó a tener 800 detenidos. Se convirtió en el símbolo de los excesos de la "guerra contra el terror", con acusaciones de detenciones sin juicio y de tortura. Obama la calificó de arma de reclutamiento para terroristas.
El número de detenidos actualmente es de 80, el menor desde que la cárcel fue abierta en el 2001 tras los ataques del 11 de septiembre de ese año contra Nueva York y Washington. Treinta de los prisioneros restantes recibieron la aprobación para ser transferidos a otros países y el Departamento de Estado ha anunciado que los trasladará durante el verano.
(Con información de Reuters)

