Contra todos los pronósticos, que le estimaban un respaldo no mayor a un dígito, la candidata de la coalición de izquierda “Frente Amplio”, Beatriz Sánchez, obtuvo el 20.27% de la votación en las elecciones presidenciales chilenas, con lo que logra un previsto tercer lugar pero prácticamente le pisa los talones al candidato oficialista, Alejandro Guillier, que tuvo 22.64%.
Con ese resultado, Guillier, senador por Antofagasta, será quien se medirá en la segunda vuelta del 17 de diciembre con el expresidente Sebastián Piñera, que obtuvo la primera minoría con un 36,66% de apoyo.
Constituida formalmente a comienzos de este año, la coalición Frente Amplio reúne a una docena de partidos y movimientos de izquierda, cuyos principales líderes son dos exdirigentes estudiantiles de las movilizaciones de 2011: los diputados Gabriel Boric, del Movimiento Autonomista, y Giorgio Jackson, de Revolución Democrática, de 31 y 30 años respectivamente, edad que no les permitía ser candidatos presidenciales, pese a que ambos parlamentarios se encuentran en los primeros lugares de valoración ciudadana, al igual que Beatriz Sánchez.
En las parlamentarias de este domingo, tanto Boric como Jackson fueron reelectos en sus respectivos distritos, Magallanes y Santiago. Además, habrían logrado otros 18 diputados y al menos un senador, con lo que el Frente constituiría una bancada considerable en un Congreso inusualmente fragmentado.
Los resultados de este domingo esfumaron las aprensiones que motivó la escasa participacipon ciudadana en las elecciones primarias del Frente Amplio del 2 de julio de este año, en las que Sánchez triunfó sobre el sociólogo Alberto Mayol con apenas 327 mil votantes totales, un cuarto de los adherentes que logró movilizar la derecha en su ejercicio interno.
Dichos problemas además de diferencias internas entre sus líderes y la baja sostenida en las encuestas hicieron pensar a los analistas que el Frente Amplio no tendría una fuerza superior al 8.5%, similar al porcentaje histórico de la izquierda no oficialista desde los años 90.
El Frente Amplio tiene una mirada crítica de la transición democrática chilena y nació sobre la base de algunos principios básicos, como aspirar a convertirse en “una fuerza política y social transformadora cuyo propósito es superar el sistema neoliberal”.
Plantean “la unidad en la diversidad –con vocación participativa, democrática y plural–, ser una alternativa al duopolio conformado por la derecha y la Nueva Mayoría, y la independencia total del poder empresarial”. En su fundación señalaron la necesidad de contar con “un programa construido democráticamente como base de la unidad”. El programa presidencial de Sánchez, de hecho, se plebiscitó a través de las redes y contemplaba una asamblea constituyente, entre otros asuntos.
En esta presidencial ocurrió algo similar a las elecciones municipales de 2016, en la ciudad de Valparaíso. Contra los pronósticos electorales, el abogado Jorge Sharp logró derrotar tanto al oficialismo como a la derecha y se transformó en el primer alcalde del Frente Amplio con el 53,7% de los sufragios, en el principal puerto del país.
Para el nuevo polo de centroizquierda vienen horas trascendentales con miras a la segunda vuelta que se celebrará en 28 días. Guillier, debilitado, necesita del 20% de Sánchez para intentar derrotar a la derecha de Piñera.
De la decisión del Frente Amplio y su capacidad para poner a disposición su fuerza política dependerá en buena medida el camino del progresismo chileno. “Vamos a resolverlo de manera democrática, lo vamos a discutir con calma”, señaló en T13 Radio uno de los coordinadores programáticos de la candidatura de Sánchez, Nicolás Grau.
“Sea cual sea el caso, no vamos a ser parte del próximo gobierno. Los votos son de las personas”, aclaró el economista.
(Con información de El País)
aml