Aunque corresponde a una protesta por las políticas migratorias de la administración de Donald Trump, la foto de un niño de playera azul que llora dentro de una jaula ha sido tergiversada.
Desde hace por lo menos una semana la fotografía ha circulado en medios y redes sociales y pretende ejemplificar cómo viven los niños migrantes que son separados de su padres, en el centro de detención de Texas. Sin embargo, en realidad corresponde a una protesta llevada a cabo el pasado 10 de junio en el Ayuntamiento de Dallas por la organización Brown Berets de Cemanahuac.
Leroy Pena, jefe del capítulo Brown-Fort Worth de Brown Berets, expresó a CNN su frustración por la forma en que la fotografía que él mismo tomó ha sido sacada de contexto porque, aunque lo hizo de manera privada en su perfil, amigos que la compartieron no incluyeron su comentario.
No obstante comentó que la imagen “ayudó a llamar la atención sobre la difícil situación de los niños indocumentados”, agregó. “Los partidarios de Trump están enojados con esta simulación, pero no están molestos con Trump por arrojar niños a las perreras”, sostuvo.

Según explicó, el día de la protesta tomó dos fotos del niño llorando y las publicó en Facebook con la leyenda: “Esto fue parte de nuestra protesta de ayer, pero esto sucede en este momento, en este momento, en centros de detención infantil en todo el país”.
Asimismo señaló a CNN que el niño estaba siguiendo a su hermano mayor, que participó en la protesta en la jaula de Dallas junto con otros adolescentes. “Se confundió sobre cómo salir (de la jaula) y lloró cuando vio a su madre… Solo estuvo allí unos 30 segundos”.
De acuerdo con CNN, el periodista y cineasta José Antonio Vargas fue de los primeros en publicar la imagen en Twitter con el comentario: “Esto es lo que sucede cuando un gobierno cree que las personas son ‘ilegales’. Niños enjaulados”.
A pesar de las precisiones, en otros tuits ha dicho que no borrará dicho tuit y tampoco se va a disculpar porque representa una protesta de lo que está pasando en la frontera.
Según cifras oficiales, más de dos mil niños han sido separados de sus padres desde abril, cuando se empezó a implementar la política migratoria “tolerancia cero”. Este martes, el gobierno mexicano condenó su implementación y señaló que se trata de una política cruel e inhumana. Precisó además que menos del 1% son casos de menores mexicanos, el resto proceden de Guatemala, Honduras y El Salvador.

