Amílcar Olán, operador y amigo cercano de los hijos de Andrés Manuel López Obrador, se estrena como desarrollador inmobiliario de proyectos residenciales de lujo, un negocio que le promete millonarias ganancias como las que obtuvo en el sexenio pasado en las obras insignes del lopezobradorismo como el Tren Maya y la Refinería Dos Bocas.
De acuerdo con una investigación de Latinus, Olán creó dos sociedades promotoras de inversión para la construcción de desarrollos habitaciones y comerciales, complejos urbanos, administrar inmuebles e incluso, para gestionar planes de crédito y financiamiento.
Tras la fundación de estas sociedades, el empresario inició con la promoción de Cabo Paraíso, un desarrollo de alta plusvalía a construirse en el municipio de Paraíso, en un terreno de 23 hectáreas en donde se planea edificar más de 400 casas, 70 departamentos de lujo y cuatro grandes áreas comerciales. Contará con accesos controlados, vigilancia las 24 horas, áreas verdes, un club, albercas, canchas deportivas y un lago de 27 mil metros cuadrados.
Documentación consultada por el medio digital, indica que la dos sociedades creadas por Olán fueron JAOA Corporativo SA y AMAN Desarrollos SA; el nombre de esta última aparece en la página de internet del proyecto Cabo Paraíso como responsable del mismo. En ella está disponible una galería fotográfica donde pueden observarse los lujos acabados de las residencias y las instalaciones del desarrollo.
En ambas sociedades, Jorge Amílcar Olán Aparicio figura como el accionista mayoritario y tiene como socio a su padre Jorge Luis Olán Rodríguez. A través de JAOA Corporativo se gestionarán servicios de arrendamiento financiero y trámites de cartera crediticia. Mientras tanto, en AMAN Desarrollos se enlistas hasta 90 actividades como objeto social, entre las que se encuentran la urbanización, renta de maquinaria y equipos de construcción, alquilar bienes inmuebles y celebrar contratos gubernamentales, entre otras.
El terreno donde se ubicará Cabo Paraíso empezó a ser adquirido por Olán desde 2018; en los últimos dos años, el amigo de Andrés Manuel y Gonzalo López Beltrán rentó ese espacio a la constructora ICA Fluor, que lo utilizó como almacén de tuberías, contenedores y otras piezas que se emplearon para la obra de la Refinería de Dos Bocas; los materiales desaparecieron a principios de año y actualmente en el terreno solo se observa vegetación, luminarias, caminos trazados y algunas mantas donde se anuncia Cabo Paraíso el magno proyecto inmobiliario que ahí se construirá.
El desarrollo, cuyos lotes ya comenzaron a venderse, además de promocionarse en su página web y redes sociales, se anuncia en puentes peatonales y establecimientos comerciales. En mayo, el Notario Público No. 4 de Tabasco, Alejandro Cachón Silván, encabezó el lanzamiento oficial de Cabo Paraíso ante inversionistas inmobiliarios; de hecho, fue en su despacho donde se crearon las dos sociedades de Amílcar Olán y además, será el encargado de gestionar los trámites de compraventa de Cabo Paraíso.
El desarrollo, en donde se piden enganches desde 180 mil pesos para la compra de un lote, se ofrece como sustentable, sin embargo una parte importante se asienta sobre un manglar y una laguna. Un dictamen de la Secretaría del Medio Ambiente de Tabasco realizado en 2022, indica que un porcentaje del terreno presenta alto riesgo de inundación, pero eso es lo de menos cuando de obtener millonarias ganancias se trata.
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