La actividad legislativa de la senadora tlaxcalteca Ana Lilia Rivera Rivera atraviesa un periodo de cuestionamientos. Registros oficiales evidencian que la legisladora acumula casi cinco meses —alrededor de 150 días— sin presentar iniciativas de ley, en contraste con una presencia constante en actividades políticas en su estado natal.
Los datos, provenientes del Sistema de Información Legislativa (SIL), muestran que la última iniciativa registrada por Rivera data del 8 de octubre de 2025. Desde entonces, su agenda permanece inactiva, en un contexto donde el Senado discute reformas de alto impacto nacional.
Esta ausencia de iniciativas se combina con otros indicadores que alimentan el debate sobre su desempeño: baja efectividad en puntos de acuerdo, participación limitada en tribuna y dos propuestas recientes que permanecen congeladas en comisiones.

A pesar de la inactividad en la presentación de iniciativas, Rivera continúa percibiendo una dieta mensual cercana a los 130 mil pesos. En términos acumulados, los ingresos durante este periodo superan el medio millón de pesos, cifra que ha generado críticas en redes sociales y entre organizaciones civiles que cuestionan la relación entre salario público y productividad.
Y es que mientras su actividad parlamentaria muestra signos de estancamiento, la senadora se preocupa por mantener una visibilidad política en Tlaxcala, rumbo a las elecciones de gobernador del estado del 2027.
En distintos municipios ha participado en reuniones con ciudadanos, al tiempo que coincidentemente, como si fuera una estrategia del equipo de la senadora, han aparecido bardas y espectaculares con su imagen, en lo que diversos observadores interpretan como un posicionamiento anticipado rumbo a la candidatura morenista.
Puntos de acuerdo y baja participación legislativa
El balance de la aspirante a ser gobernadora de Tlaxcala tampoco es favorable en otro instrumento legislativo clave. De siete propuestas con punto de acuerdo presentadas por la senadora, cinco han sido desechadas y dos permanecen en revisión, sin garantía de prosperar.
Entre las propuestas rechazadas se encuentran exhortos sobre temas históricos, agrícolas y ambientales. Destaca, por ejemplo, la solicitud para que el Senado reconociera la participación de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana en la Segunda Guerra Mundial, así como iniciativas relacionadas con incendios forestales en el estado y el fortalecimiento del presupuesto agropecuario estatal.
También fue desechada su propuesta que buscaba gestionar ante la Real Academia Española la eliminación del término “malinchismo” descrito en el diccionario como “apego a lo extranjero con menosprecio de lo propio”.
La senadora recibió críticas del sector intelectual mexicano por su pretensión de borrar esa palabra, porque más allá del debate histórico —válido y necesario—, la propuesta abre un terreno más delicado: el intento de intervenir políticamente en el significado de las palabras.
“Una cosa es reinterpretar la historia y otra, muy distinta, pretender ajustar el lenguaje por vía institucional, los políticos no pueden apoderarse ni autonombrarse censores de las palabras, eso es inadmisible”, dijo el escritor colombiano Juan Gabriel Vázquez, al enterarse del despropósito de la senadora.
Otro indicador relevante es la presencia en el pleno. En 17 meses de Legislatura, Rivera ha realizado apenas 22 intervenciones en tribuna, lo que equivale a un promedio de 1.3 participaciones mensuales.
Pero eso no es todo: según la información oficial, la senadora se ha ausentado en 23 de las 194 votaciones registradas en la actual Legislatura, lo que representa cerca del 11.9% del total.
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