Luego de su discurso de celebración, la presidenta Claudia Sheinbaum se dio permiso de “apapachar” a Andrés Manuel López Beltrán, secretario de organización de Morena y a la plana mayor de la dirigencia del partido gobernante, quienes esta vez estuvieron en el presídium con la mandataria.
Esta situación contrastó con lo sucedido hace un año, cuando los líderes morenistas fueron relegados detrás de una valla; entonces se comentó que fue una especie de “castigo” de parte de la mandataria por el “desaire” que le hicieron en mayo durante otro evento en el Zócalo.
No obstante, durante su alocución, Sheinbaum lanzó algunas “indirectas” a los dirigentes de su partido que gustan de los lujos y privilegios, aunque ello se contraponga con el principio de la austeridad republicana, uno de los estandartes de su movimiento.
Sin embargo, al concluir su intervención, se acercó a estrechar la mano de Adán Augusto López, líder de los senadores, a quien se atribuye la operación política para la caída de Alejandro Gertz Manero y la unción de Ernestina Godoy en la Fiscalía General de la República; posteriormente saludo a la presidenta del partido, Luisa Alcalde, para al final abrazar efusivamente a López Beltrán.
Testigo de esta “reconciliación” de la mandataria con los líderes de su partido, el coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal fue cuestionado sobre el significado de este suceso, a lo que el zacatecano aseguró que nunca hubo “un castigo” de Sheinbaum hacia ellos, sin embargo, consideró que es muy generosa al permitirles esta vez, estar cerca de ella.
-Ya no estuvieron en el “corralito” ahora, ¿verdad?
“Ya no, ya la Presidenta es muy generosa siempre. Hoy estuvimos en una actitud muy amplia, sin estar cercados”, soltó Monreal entre risas.
-¿Ya les levantó el castigo?
“Nunca nos ha castigado, y yo siento que fue la logística, pero ella ahora se filmó muy bien y dijo: ‘no quiero que pongan ese corralito a los legisladores, así es de que déjenlos libres’. Y así fue, libres”, dijo.
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