José Abella, propietario del diario veracruzano El Buen Tono, informó que este mismo jueves cesó a los dos reporteros que presenciaron en la madrugada la ejecución de los presuntos Zetas y el excorreponsal de Televisa, Juan Heriberto Santos Cabrera, en el bar “La Taberna” de Orizaba.
En entrevista con José Cárdenas en Radio Fórmula, Abella García señaló que tanto Enrique Rivas como Guillermo Ramos fueron despedidos por haber estado bebiendo con miembros delincuenciales, incluso dijo que los reporteros recibían dinero de la mafia para ocultar lo que pasaba en esa localidad. Es importante mencionar que más allá de sus palabras, el propietario no dio pruebas de los dicho.
“Yo siento que a esa hora, en ese lugar y con esas compañías, no debieron de haber estado hablando nada respecto a la libertad de expresión o de alguna noticia. Estaban ahí coludiéndose con los mafiosos y por eso fueron cesados de la empresa”, expresó.
“Yo estaría de acuerdo con un reportero que me dijera que se va a entrevistar con un Zeta para hacer una entrevista, una entrevista controlada, pero que estén tomando a esa hora, sin conocimiento de nadie de la editorial, con ese par de tipos, es obvio que están recibiendo dinero de la mafia para ocultar lo que sucedía en la zona que cubrimos en el periódico puesto que ellos eran reporteros de policiaca y solo reportaban puros choques de coches”, agregó.
Por su parte, Luis Domínguez, director del diario, confirmó el despido en entrevista con Paola Rojas, también en Radio Fórmula. Explicó que solo tuvieron contacto con ellos en la mañana cuando buscaban trasladarlos a Córdoba para resguardar su seguridad, sin embargo señaló que los dos reporteros afirmaron desconocer a los sujetos con los que estaba reunido con Santos Cabrera, por lo que es su prioridad saber si tenían o no relación con los presuntos Zetas.
“No podemos pensar en que haya reporteros de este diario en particular que estén tomando con una persona que es un jefe de plaza de Los Zetas”, declaró y comentó esperan que las autoridades les proporcionen información al respecto.
Según refirió Domínguez, los reporteros solo conocían a Santos Cabrera, con quien estaban platicando justo antes de la ejecución, en la misma mesa donde se encontraba José Márquez Balderas “El Chichi”, el líder zeta asesinado.
Asimismo consideró que los hechos no tienen que ver con un ataque a la libertad de expresión, porque de lo contrario sus dos exreporteros también hubieran sido asesinados. “Me queda claro que el ataque iba contra el grupo antagónico”.
Finalmente comentó que Rivas y Ramos ya están más tranquilos y que están recibiendo asesoría de la organizaciones de derechos humanos y de defensa de periodistas al ser testigos claves de los hechos.
ahea

