Caso de Elba Esther Gordillo fue un abuso de poder: Ebrard; niega acuerdo con gobierno de AMLO

Para Marcelo Ebrard, propuesto como secretario de Relaciones Exteriores en el gobierno de Andrés López Obrador, la liberación de la exlideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo es signo de la fragilidad del estado de derecho en México, donde la PGR es incapaz de fundamentar sus expedientes. Desde su perspectiva, su encarcelamiento fue un abuso de poder y esa fue la principal razón por la que el juez encargado del caso decidió dejarla libre.

En entrevista con Carlos Loret de Mola para Televisa, consideró que el hecho de que la mayoría del magisterio haya decido apoyar electoralmente a López Obrador no significa que exista algún acuerdo del presidente electo con Gordillo. Por lo mismo, señaló que si regresa o no al sindicato, será decisión exclusiva de los profesores, de la cual el próximo gobierno será respetuoso. Admitió tener una buena relación con Gordillo Morales, pero aseguró que no ha tenido contacto con ella ni la ha visto después de su liberación.

Ebrard se dijo perseguido político, tanto por el gobierno federal como el de Miguel Ángel Mancera en la Ciudad de México; en el caso de éste último, acusó que lo quisieron desprestigiar con la supuesta corrupción en la construcción de la Línea 12, las cuales volvió a negar. Hasta donde tiene conocimiento, dijo, ya hasta se planea una ampliación de la misma.

Respecto a la “hostilidad” del gobierno de Enrique Peña Nieto, la atribuyó al hecho que gente cercana al aún presidente tiene la creencia de que él facilitó la filtración de información sobre la llamada Casa blanca, sin embargo, aseveró que él nada tuvo que ver en ello y se trató de una investigación periodística que incluso ha sido reconocida a nivel internacional.

Negó que durante su estancia en París haya vivido con lujos; según él, vivió en el departamento de un amigo y vivía de sus ingresos como responsable de la Red de Ciudades Seguras de la ONU y de dar pláticas, por las que le pagaban hasta 3 mil dólares.

Sobre sus próximas responsabilidades al frente de la Cancillería, Ebrard Casaubon señaló que en la relación con Estados Unidos se privilegiará el diálogo con el gobierno de Donald Trump, pero siempre anteponiendo el interés de los mexicanos; en este sentido, apuntó que insistirán en la conveniencia de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se mantenga como un acuerdo trilateral en el cual todos los firmantes pueden tener condiciones para impulsar la economía de sus países a través de la cooperación para el desarrollo. Descartó que su apoyo a Hillary Clinton durante la campaña vaya a dificultar su trabajo con el gobierno del país vecino.

El futuro canciller evadió pronunciarse abiertamente sobre la situación que se vive tanto en Venezuela como en Nicaragua y dijo que no le corresponde a él poner adjetivos a los gobiernos de otros países de acuerdo a sus preferencias o puntos de vista personales; en su momento, dijo, se buscará impulsar que haya una solución negociada y pacífica, pero siempre con pleno respeto a la soberanía de sus pueblos.

Por último, dijo tener una buena relación con el actual titular de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray y confió en que la transición se lleve a cabo de manera ordenada y transparente. “Tenemos que trabajar juntos porque está México de por medio”, señaló.

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