febrero 23, 2025

Paga Conacyt 15 mdp en menús orgánicos, chef, loza y cristalería

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El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, dirigido por Elena Álvarez-Buylla y que ha recortado recursos esenciales a investigadores científicos, firmó un contrato por 15 millones 78 mil 457 pesos para servicio de comedor con chef, nutriólogo y productos orgánicos. Eso, mientras ciudadanos como Guillermo del Toro colaboran con los pasajes de los participantes a la Olimpiada Mundial de Matemáticas, debido a que sus recursos fueron recortados por Álvarez-Buylla.

Mientras diversos centros de investigación carecen de recursos para continuar su trabajo o pagar servicios básicos, el personal administrativo de Conacyt disfruta menús de la más alta calidad, dando cuenta, además, de la fijación de la directora por los productos naturales, orgánicos y sin transgénicos.

De acuerdo con la página oficial Compranet, el Conacyt puso a licitación la contratación del servicio de comedor mediante una convocatoria de decenas de páginas que exige que la empresa ganadora ofrezca productos orgánicos, regionales, menús equilibrados, bajos en calorías y “avalados por un nutriólogo”.

La directora, austeramente, solicitó en la convocatoria que las comidas se sirvan “en charolas trapezoidales de plástico o fibra de vidrio en color azul, en loza no plástica de porcelana o material equivalente, cubiertos de metal, cristalería, tazas para café y saleros”.

La empresa que ganó y ha provisto este servicio fue Pigudi Gastronómico, la cual fue proveedora del gobierno de Enrique Peña Nieto. El contrato dura del 22 de abril al 31 de diciembre de este año.

Dice la convocatoria que los comensales son “servidores públicos con diferentes gustos y hábitos alimenticios, por ello es indispensable ofrecer un menú de comida orgánica o de origen agroecológico sin tóxicos, variada y suficiente” y considerar “la disponibilidad de un menú vegetariano diario para 30 comensales” que asegure “el aporte de proteínas vegetales”.

Y deja en claro que lo suyo no es la austeridad:

“Por ningún motivo se permitirá que los alimentos procesados sobrantes se sirvan en otra comida o se utilicen como insumos para elaborar otros platillos o bebidas. La programación mensual de insumos no deberá ser repetitiva por lo menos en ciclos bimestrales” y se exige instalar “al menos 25 mesas rústicas, con 6 sillas cada una”.

“No se autoriza en ningún caso el empleo de huevo en polvo. Evitar por completo el uso de cualquier alimento con jarabe de alta fructosa de maíz o glutamato monosódico”.

Da una lista del tipo de insumos que deben usarse: salmón, huachinango, pollo orgánico, arroz silvestre, mostaza de Dijon, café orgánico, tlacoyos de productores campesinos hechos con maíz no transgénico y sin glifosato. Las comidas deberán llevar tres tiempos e incluir barra de verduras, salsas, aderezos y postre sin azúcar, como flan napolitano, crepas, fresas con crema, arroz con leche de almendras, pay de frutos rojos, pastel de elote y de zanahoria.

Además, siempre deberá haber aceite de oliva disponible como aderezo de ensalada.

“Todos los días debe haber opciones sin lácteos y pan de centeno o tortillas para los que no puedan comer gluten” y da permiso de servir carne de res “solo una vez al mes”.

(Con información de El Universal)

 

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