Conductor del Interoceánico trabajaba sin velocímetro, revela Carlos Loret

El tablero del conductor del Tren Interoceánico carecía de velocímetro, dice la investigación de la Fiscalía General de la República.

A pesar de ello, se le culpó del siniestro ocurrido el pasado 28 de diciembre, en que el tren descarriló y fallecieron 14 personas.

Así lo reveló este miércoles el periodista Carlos Loret de Mola en su espacio en Latinus, en donde abundó que además, de acuerdo con la propia FGR, el tren no tenía cámaras, no servía un radio y no había sistema contra incendios.

A partir del expediente, Latinus recuperó la declaración del mayordomo de locomotoras, José Manuel Gaytán, que dijo que el modelo de tren “no cuenta con un velocímetro en el tablero del conductor”.

Señala la investigación que el trabajador dijo “que debido al tipo de locomotora, el conductor no cuenta con un velocímetro en su tablero, por lo que no le es posible saber si el maquinista va a exceso de velocidad, sin embargo, el conductor sí está obligado a supervisar la velocidad en la que va el maquinista observando el velocímetro del maquinista y tiene la facultad de expresarle al maquinista que regule su velocidad de acuerdo a las precauciones de velocidad emitidas por el despacho”.

Sigue diciendo el documento que, de acuerdo con el trabajador, el tren “cuenta con una pantalla de registro, un radio de comunicación, el cual no está habilitado porque no es compatible para la comunicación, y cámaras de vigilancia que no están habilitadas toda vez que no se cuenta con el software para su funcionamiento, aclarando que esto no afecta el funcionamiento de la locomotora”.

Además de lo anterior, la locomotora no venía equipada con sistema contra incendios.

Otro testimonio, del garrotero Juan Carlos Ojeda, señala que ese día se circulaba a una velocidad análoga a la de otros viajes. “Era una velocidad normal a los anteriores viajes, ya que, como he referido, desde el 2019 he sido parte de la tripulación del tren”.

Sobre eso, Loret criticó que si fuera cierto que se excedieron en la velocidad, entonces durante seis años el tren rebasó los límites sin que ninguna autoridad corrigiera a la tripulación. 

Carlos Loret recordó al aire que “el Interoceánico opera con trenes usados, comprados a Estados Unidos y Gran Bretaña, algunos con casi 50 años de antigüedad, además de algunos vagones que el gobierno de Puebla compró hace diez años”.

Agregó: “Tampoco olvidemos que tras el descarrilamiento, pasajeros grabaron con su teléfono que antes del tramo donde ocurrió la volcadura los durmientes estaban nuevos pero que sólo unos metros más adelante los durmientes estaban hechos de madera vieja, justo a lo largo de la curva donde ocurrió el descarrilamiento”.

Asimismo, recordó que ni el conductor ni el maquinista tenían licencia desde “hace años”.

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