Entre 2019 y 2023, la empresa tabasqueña Petroservicios Integrales México (PIME), propiedad del Juan Carlos Gutiérrez Rojas, organizador de la llamada “fiesta del siglo” y de sus socios, firmó dos contratos millonarios con Pemex que, con el paso del tiempo, terminaron prácticamente triplicando su valor original.
Los contratos –identificados con los números 641009837 y 641003824– fueron asignados por adjudicación directa durante la administración de otro tabasqueño, Octavio Romero Oropeza, y consideraban en conjunto una facturación del orden de los 192.5 millones de dólares.
Sin embargo, a través de convenios modificatorios autorizados por funcionarios de Pemex, los alcances se ampliaron y los montos crecieron de forma significativa hasta alcanzar más de 567 millones de dólares, es decir, alrededor de 658 millones de dólares con IVA incluido.
Es decir, los contratos aumentaron 195% y terminaron valiendo casi tres veces más que al inicio.
Convertidos a pesos mexicanos de la fecha en que se firmaron los contratos, los contratistas tabasqueños esperaban facturar alrededor de 3,560 millones de pesos y terminarán recibiendo de parte de la paraestatal poco más de 10 mil 449 millones…más el IVA.
Aunque formalmente se trata de contratos distintos, ambos corresponden al mismo tipo de trabajos —intervención y mantenimiento de pozos en la Región Sur—, lo que apunta a una continuidad operativa del mismo proveedor dentro de Pemex.
Un patrón que se repite
Ex trabajadores de Pemex consultados coinciden que durante la administración pasada, la ampliación de contratos vigentes se volvió un procedimiento rutinario, no sólo para evitar nuevas licitaciones sino para beneficiar a empresas favoritas.
Según explican, los convenios modificatorios no solo permiten ajustar la cantidad de trabajo, sino que en la práctica pueden utilizarse para evitar nuevas licitaciones y mantener a un mismo proveedor en la operación.
“Lo hicieron de manera recurrente y en este sexenio no ha cambiado la política: entran con un contrato relativamente bajo y controlado y lo crecen con base a decisiones supuestamente técnicas, sin volver a pasar por el proceso de licitación, lo que en los hechos es una doble adjudicación directa”, señalaron petroleros jubilados.
Los contratos, uno por uno
El contrato firmado en 2019 pasó de 88 millones de dólares, pero fue modificado siete meses antes de concluir y terminó superando los 235 millones 631 mil dólares, un incremento de 167.6 por ciento firmado de puño y letra por otro tabasqueño, Javier Nuñez López, en su calidad de apoderado legal de Pemex Exploración y Producción.
El segundo contrato, asignado también por adjudicación directa en 2023 a la empresa de Gutiérrez Rojas, siguió una lógica similar: pasó de 104.4 millones de dólares y terminó en 331.9 millones, lo que representa un aumento de 217.6% .
Este último además, sigue vigente y aún podría ser ampliado, ya que hasta ahora solo cuenta con un primer convenio modificatorio.


Tienen prioridad para cobrar
De acuerdo con el periodista Antonio Carrera, la empresa ha mantenido una posición privilegiada en Pemex, incluso en un contexto donde otros proveedores enfrentan retrasos en sus pagos.
Entre 2024 y 2025, PIME habría recibido 12 pagos que suman más de 3,500 millones de pesos y todavía tendría pendientes por cobrar cerca de 2,800 millones adicionales, siempre que no se autoricen nuevas ampliaciones.
Según las estimaciones, de enero a diciembre de este año le restarían pagos por el orden de los 2,798 millones de pesos, si es que no se atraviesa alguna otra “modificación” al contrato y la facturación se incrementa de nuevo.
amr

