Según el dirigente nacional del Sindicato Minero, Napoleón Gómez Urrutia, Andrés Manuel López Obrador puede ser la opción que requiere el país.
Entrevistado el pasado miércoles 17 de mayo por la periodista Adela Micha en su nuevo espacio para El Financiero Bloomberg, el dirigente sindical aseguró que sus agremiados, aproximadamente 250 mil, ya dejaron de apoyar y de creer en el PRI, partido al que por años estuvieron afiliados, porque este instituto político los abandonó a su suerte durante el conflicto que mantuvo con los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón.
Luego de la explosión en la mina Pasta de Conchos en febrero de 2006, el gobierno foxista inició una investigación y solicitó una orden de aprehensión en contra de Gómez Urrutia, por un presunto desvío de 55 millones de dólares procedentes de un fideicomiso del sindicato. Desde entonces se exilió en Canadá para evitar ser arrestado.
Un reporte del semanario Proceso lo describía así el 6 de marzo de 2006: “Napoleón Gómez Urrutia es el prototipo del líder enriquecido hasta el embrutecimiento con las cuotas de sus agremiados y, salvo por el aspecto –sofisticado uno, sórdido el otro–, no se diferencia en nada de Víctor Flores Morales, dirigente de los trabajadores ferrocarrileros y patriarca en turno del sindicalismo oficialista”.
Pese al proceso en su contra, en mayo de 2008 una asamblea reeligió a Gómez Urrutia como dirigente del Sindicato Minero, pero el gobierno de Felipe Calderón se negó a reconocerlo, bajo el argumento de que no cumplía con requisitos de ley, sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) concedió al gremio un amparo y ordenó a las autoridades federales respetar la autonomía sindical.
El 29 de enero de 2012, durante una gira por Cananea, Sonora, Andrés Manuel López Obrador, por entonces precandidato presidencial de la coalición Movimiento Progresista, conformada por el PRD, PT y Convergencia, dijo “tener la impresión” de que las denuncias contra Gómez Urrutia eran “una represalia” y ofreció que de ganar las elecciones “no perseguiría a líderes sindicales”.
El 4 de mayo de 2012, a través de una videoconferencia, Napoleón Gómez Urrutia, pidió a sus representados castigar a los partidos políticos de centro y derecha por atentar contra los derechos de la clase trabajadora y dar su voto a “una opción progresista”. Dicho mensaje fue transmitido en la 37 Convención Nacional Minera, evento en donde estuvo presente Ricardo Monreal, entonces coordinador de campaña del ya candidato López Obrador.
Unas semanas después, el 23 de mayo de ese mismo año, trabajadores mineros disidentes, encabezados por el entonces secretario general del Sindicato Minero, Carlos Pavón, pidieron investigar un presunto financiamiento del gremio a la campaña del político tabasqueño.
El periódico Reforma publicó el 29 de marzo de 2014, un reportaje en el cual se señala que Gómez Urrutia, vivía en un condominio con un valor estimado en 1.8 millones de dólares, en una exclusiva zona residencial de Vancouver. Trabajadores disidentes lo responsabilizan de usar recursos del sindicato para financiar su estancia en aquel país. También subrayan que Gómez Urrutia jamás ha sido minero, lo cual lo hacía inelegible para dirigir el sindicato, pero heredó la dirigencia gremial de su padre, Napoleón Gómez Sada, quien durante cuatro décadas fue representante del estilo corporativo priista.
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