La presidenta Claudia Sheinbaum, insistió en asegurar que en su gobierno no se persigue a nadie por sus ideas políticas, esto a pesar de que desde su conferencia de prensa y a través del aparato digital del gobierno y desde medios afines al mismo, se atacó a algunos de los jóvenes que participaron en la marcha del pasado 15 de noviembre, acusándolos de ser parte de una conjura de la derecha internacional e incluso propiciando que se ventilaran sus datos personales, protegidos por la ley.
Sin mencionar a alguien en particular, la mandataria aludió a un chico que dijo ser víctima de persecución política, y tras negar dicha situación, dijo que si esta persona lo considera conveniente, se puede hacer “un análisis de riesgo” para darle algún tipo de protección.
“Nunca se va a perseguir a nadie. Por cierto, un chico que estaba diciendo que lo estábamos persiguiendo, y no perseguimos a nadie por sus ideas políticas, por lo que comunica, por lo que dice, nada, nada, nada. Es libre, incluso si siente preocupación se hace un análisis de riesgo y se le puede brindar seguridad. Nosotros no perseguimos a nadie por sus ideas políticas, jamás”, reiteró.
Sin embargo, de inmediato, Sheinbaum Pardo avaló que el Congreso de la Ciudad de México forme una comisión investigadora sobre los hechos de violencia ocurridos durante la marcha de la llamada Generación Z del pasado sábado, donde unos de los participantes, algunos jóvenes, fueron acusados por las autoridades capitalinas de intento de homicidio, lo cual ha sido calificado como un exceso por parte de activistas y organizaciones defensoras de derechos humanos.
Según dijo, los diputados capitalinos tienen “pruebas” de los vínculos de algunos promotores de la manifestación con “actores de la derecha” y con los hechos violentos que se cometieron en contra de la policía. Añadió que en las redes también hay “mucha información” sobre los impulsores de la marcha y quienes promueven “el odio como forma de hacer política”. Advirtió que conforme avancen las investigaciones de estos hechos, podrían salir a relucir más nexos porque “son cosas que no se pueden esconder”.
Pese a su afirmación, Sheinbaum no cuestionó, e incluso avaló, que la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, divulgara la información personal de Edson Andrade, uno de los activistas juveniles que convocó y participó en la marcha del 15 de noviembre. Para ello mostró un contrato que el joven firmó con el Partido Acción Nacional (PAN) por la prestación de servicios de gestión de redes desde enero pasado; según su lógica dicho documento es una “prueba” de que el citado instituto político “le pagó” por campañas en redes en contra del gobierno, incluyendo la relacionada con la marcha. Esta historia fue replicada profusamente por políticos de Morena, así como medios y periodistas afines al régimen.
Etcétera y otros medios críticos, documentaron el doxeo de que fue objeto Edson Andrade, como una forma de intimidación por participar y convocar a la manifestación del 15N, atacándolo por su presunta militancia panista y sobre todo vulnerando su información privada.
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