Mientras el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch admitió que desde 2024 había indicios de los nexos criminales de Hernán Bermúdez Requena, el secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla desestimó informes de inteligencia de la Sedena que advertían de estos vínculos y evadió las preguntas que al respecto le formularon.
En la conferencia de prensa de Palacio Nacional, García Harfuch reveló que desde 2024 se indagaba la presunta relación del exsecretario de Seguridad de Tabasco con grupos del crimen organizado, debido a datos que al respecto se dieron a conocer en investigaciones periodísticas y algunos informes a nivel local.
Sin embargo, el funcionario confirmó que fue hasta noviembre de 2024 cuando la Fiscalía de Tabasco abrió una carpeta de investigación contra Bermúdez Requena por las versiones que lo asocian con la banda delictiva La Barredora; asimismo, informó que fue hasta febrero del presente año que se giró una orden de aprehensión por los delitos de extorsión, secuestro y asociación delictuosa, entre otros ilícitos. Incluso, precisó, ya se emitió una ficha roja del a Interpol para su localización.
“Estamos trabajando en ello, estamos colaborando con el Gobierno del estado para su búsqueda, el Gobierno del estado es quien lo está buscando y el Gobierno federal es quien está apoyando en la localización de este sujeto”, expuso.
En la rueda de prensa de la Presidencia también estuvo presente el secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla, quien fue cuestionado sobre los informes de inteligencia de la Sedena filtrados por Guacamaya Leaks, en los cuales se revelaba que había indicios de los nexos de Hernán Bermúdez con grupos del crimen organizado desde 1999 e incluso ya había sido objeto de una detención en 2006 por la ejecución de un ganadero.
Evasivo, el general secretario no confirmó pero tampoco negó dicha información; se limitó a decir que no se puede compartir que no esté plenamente confirmado; aun cuando aceptó tácitamente que esos informes filtrados, en efecto, puede ser documentos confidenciales, también pueden ser versiones que hicieron a base “de oídas”; agregó que la información en cuestión ahora está en manos de la Fiscalía General de la República (FGR) y solo dicha instancia puede confirmar o no la veracidad de estos informes.
Lo dicho por el secretario de la Defensa fue secundado por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien insistió en que debe haber “pruebas fehacientes” de que alguien está involucrado en algún delito, acto de corrupción o algún otro hecho irregular. Si bien, recalcó que no se va a encubrir a nadie, tampoco se le va culpar si su responsabilidad no está plenamente demostrada.
“No se va a cubrir a nadie, las investigaciones, en cualquier caso, para cualquier persona deben hacerse, pero de antemano no se puede culpar a nadie hasta que no se demuestre lo contrario”, manifestó.
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