La explosión e incendio en la refinería Dos Bocas en Paraíso, Tabasco, es el quinto incidente ocurrido en esa planta, desde agosto de 2024, cuando se puso formalmente a funcionar tras casi cinco años de su proceso de construcción.
Petróleos Mexicanos emitió un comunicado aceptando que el siniestro ocurrió al parecer por una fuga de hidrocarburos, derivado del problema de inundación a causa de las lluvias extraordinarias que han azotado la región en las últimas horas, y hasta las 14 horas, no ha emitido posición sobre posible víctimas mortales.
En redes sociales, se dieron a conocer las primeras imágenes del interior de refinería tras la conflagración de esta mañana. De esta forma, se ha documentado la aparición en la zona de al menos cuatro cuerpos, al parecer trabajadores de compañías, y en el hospital de Paraíso, se confirmó el fallecimiento de un vigilante de nombre Fernando Arias.
De acuerdo a la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de la planta, elaborado por el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), la zona donde se construyó Dos Bocas es una zona baja y por eso se propuso alzar tres metros sobre el nivel del mar la plancha de la planta.
Aún así, los encharcamientos son constantes. Pemex dijo que fue debido a las lluvias que se registró la fuga, la explosión y el siniestro.
En Paraíso, la gente entró en pánico al enterarse del incendio en la planta, pues no hay protocolos ni programas de protección civil para orientar a las familias de colonias y comunidades rurales sobre los riesgos y las vías de evacuación.
Roberto Estrada Morales, vecino de la colonia Petrolera, ubicada junto a la refinería, dijo que viven con miedo y que nadie acudió a ellos para decirles si sus familias corrieron peligro.
La zona exterior del incidente está tomada por militares quienes impiden el paso de personas ajenas a colonias y sobre todo, dificultan la labor de los periodistas.
Cabe señalar que apenas el 22 de enero pasado se suscitó otro incendio en un ducto de la planta, aunque aquella ocasión oficialmente no hubo ni heridos ni víctimas mortales.

