El presidente del Congreso de Chiapas, Eduardo Ramírez, fue liberado luego de que un grupo de indígenas tzotziles lo privaran de su liberdad como medida de presión para que la alcaldesa de Chenalhó, Rosa Pérez Pérez, renunciara tras apenas ocho meses en el cargo.
El secuestro protagonizado ayer a las 15:30 horas por aproximadamente 70 indígenas chiapanecos tuvo resultado. La madrugada de hoy Rosa Pérez renunció y horas después se realizó una votación bajo usos y costumbres para elegir a un hombre como nuevo presidente municipal.
En entrevista con Denise Mearker en Radiofórmula, el secretario de Gobierno de Chiapas, Juan Carlos Gómez Arandas, recordó que cuando Pérez Pérez ganó la elección hubo objeciones porque es mujer.
"En estas comunidades, de usos y costumbres, hay una tendencia a que las mujeres son un poco relegadas. Esa inconformidad se presentó inmediatamente después de que ella triunfó y después fue acusada de incumplimiento de compromisos de campaña" recalcó.
A principios del mes, Rosa Pérez denunció públicamente que un movimiento encabezado por grupos caciquiles que mantuvo el poder durante 86 años exigía removerla del cargo sólo por ser mujer.
Por su parte, Eduardo Ramírez contó en este mismo espacio informativo que durante su cautiverio de 20 horas en la cabecera municipal de Chanalhó, los indígenas lo vistieron con prendas de mujer para desacreditar su autoridad.
Afirmó que tanto él como Carlos Arturo Penagos Vargas -diputado local del partido verde que también fue secuestrado- pidieron a Rosa Pérez no dimitir, sin embargo, lo hizo.
Rosa Pérez duró menos de un año como alcaldesa de Chenalhó pues fue electa el 19 de julio del año pasado.

