Loret: AMLO perdió el control y está en la lona; viene más autoritarismo

En entrevista exclusiva para etcétera, Carlos Loret de Mola aseguró que por el reportaje de las casonas de su hijo en Houston, el presidente Andrés Manuel López Obrador perdió el control del discurso y de la agenda, lo que no se había visto. Prevé que viene más autoritarismo del presidente.

En conversación con Marco Levario, director de etcétera, Loret de Mola se refirió al reportaje sobre las casonas que José Ramón López Beltrán y su esposa, Carolyn Adams, han ocupado en Houston, lo que, en su opinión, rompió el teflón que había mantenido López Obrador en otras investigaciones de corrupción de sus cercanos, lo que lo ha llevado a perder el control del discurso y de la agenda.

Loret de Mola destacó el aspecto que perturbó al presidente, que le afectó en el centro de su discurso: “A diferencia de lo que había pasado con otros reportajes, otras investigaciones, otros escándalos de corrupción, este sí pegó abajo. Es decir, ya cuando cualquier gente, que incluso pudiera simpatizar con el presidente, dice: ‘Ah, caray: me estás diciendo que eres uno de los nuestros, y resulta que tu hijo es rico y vive en estas mansiones en Houston’. Es muy fácil de entender, no tiene mayor nivel de darle vueltas, implicaciones. No; es decir: al presidente pobre le sale un hijo rico. ¿Cómo es eso posible?

“Entonces yo no sé si eso penetró esferas de la sociedad que el presidente consideraba que tenía totalmente en la bolsa; no sé si esto sacudió incluso las filas de Morena, que decían: ‘Caray, cómo el hijo del presidente se da estos lujos. ¿Pues en qué quedamos? ¿No quedamos en que éramos austeros, en que éramos diferentes?’.

“Mi teoría es que rompe el teflón, esa capacidad que tenía de sacudirse Pío, Martinazo, Felipa, Bartlett, Lomelí, el hijo de Bartlett, Irma Eréndira. Todos los escándalos de corrupción del sexenio se los había podido sacudir, y quizá este penetró el teflón”.

El trabajo de Latinus y de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad llevó al presidente no sólo a perder el control de la agenda y no sólo de ella, sino de algo que es muy importante para él: la popularidad, consideró Loret de Mola.

“El presidente, desde que salió el reportaje de las casonas de su hijo en Houston, perdió el discurso y perdió el control de la agenda. He sostenido que este presidente es de puro bla, bla, bla, que si lo mides en sus acciones es un presidente reprobado, pero ha sido enormemente eficaz en contagiar a grandísimos sectores de la población con el discurso.

“Mientras él tenga el control del discurso y de la agenda, es un presidente que puede mantener la popularidad, que puede mantener los niveles de aprobación, que puede tener éxito desde su propia medición y desde su propio punto de vista”.

Empero, la pérdida de popularidad de López Obrador ha sido notable pese a sus intentos por tender cortinas de humo incluso internacionales, porlo que continúa hundiéndose.

“Lo que hemos visto en las últimas tres semanas (…) es que va en picada. Perdió el control de la agenda y no ha sabido cómo recuperarlo. Intentó primero echarle la culpa a su nuera, pelearse con Panamá por Salmerón, pelearse con Austria por el penacho, con España por las compañías energéticas, y en todas ha sido descubierto en la trampa porque no han cuajado estas cortinas de humo, porque todo el mundo se da cuenta de que lo que está haciendo el presidente es tratar de distraernos de la exigencia de que nos dé una explicación de la corrupción, los conflictos de interés, el tráfico de influencias de las casas de Houston. El presidente no ha podido con eso, y por eso lo ves desesperado, aturdido, atacando como nunca antes y hundiéndose. La metáfora es: está en las arenas movedizas pataleando”, comentó el periodista.

Lo anterior nos ha conducido a conocer en los días recientes a un López Obrador inédito, en el que se conjugan sus peores características: “Hemos visto en distintos momentos al presidente enojado, violando la ley, atacando a la prensa, violando los derechos de los ciudadanos. Hemos visto a estas distintas facetas del presidente en su conferencia mañanera a lo largo de los tres años; lo que nunca habíamos visto era todas juntas, y eso creo que es la enorme diferencia, porque sí había días en que estaba muy enojado, había días en que desvariaba, en que se contradecía, en que atacaba a la prensa o a intelectuales, a científicos, a mujeres víctimas de la violencia,  a feministas, a estudiantes o académicos. Pero esta vez se juntó todo, lo que tiene una explicación muy sencilla, que está en Houston”.

Pero en la conversación Loret de Mola destacó otro aspecto de la reacción de López Obrador: la ilegalidad. Así, comentó que el presidente es “un violador reincidente de la Constitución. La violó frente a todos, en vivo, el viernes pasado, y dijo: ‘Ah, ¿no les gustó? Pues la vuelvo a violar idéntico el lunes’. Frente a este violador reincidente de la Constitución lo que tenemos es un mensaje muy claro desde el poder, que es: ‘Ah, tú síguele, sigue investigando mis actos de corrupción y así te va a ir’. Hoy la cantó muy claramente. Veo tres cosas diáfanas: lo siguiente que va a hacer es decir dónde vivo. No le importa poner en riesgo a mi familia, a mi persona, ponerme a merced de la delincuencia organizada, con la que se porta de manera tan caballerosa y tan gentil siempre el presidente. Luego va a ir al INAI y va a hacer su show de mandar una carta para pedir que digan cuáles son mis ingresos, incapaz de responder cuánto gana su hijo y quien le compró su casa. Obviamente el INAI lo va a mandar a volar, porque el presidente aparentemente no sabe que se llama de protección de datos personales, no de divulgación de datos personales.

“Luego se va a ir contra todos los periodistas conocidos que trabajan en medio de comunicación electrónicos que son concesión del Estado, radio y televisión. Cualquiera que se atreva a criticarlo, va a decir: ‘Ah, pues con base en que tu trabajas en un medio que es concesionado, tengo derecho a exhibir cuánto ganas’”.

Sobre la crisis que enfrenta López Obrador, Loret de Mola destacó otro aspecto desconocido del mandatario: “Ya cuando tienes que ver a los gobernadores y gobernadoras de Morena, que son políticamente de un tamañito, cuando tienen que acudir al rescate del presidente Cuitláhuac García, Cuauhtémoc Blanco y Ricardo Gallardo es porque el presidente se asume derrotado, en la lona. Creo que ese presidente no lo habíamos visto en todo el sexenio”.

Pese a estar en la lona, López Obrador buscará levantarse, pero vendrá más autoritarismo porque también se irá viendo el fracaso de sus grandes proyectos, explicó Loret de Mola: “El presidente lo va a escalar (el conflicto), no tengo la menor duda. Está en el clímax de su poder, y si bien ha dado muestras recientes de debilidad, de estar en la lona, es un político formidable; como político es formidable, como gobernante es un desastre. Pero como político, como grillo es muy bueno. Entonces no descarto que se pueda levantar de esta y reinventarse. Hay gente que dice que esto es un punto de inflexión en el sexenio, esta es su Casa Blanca, como lo fue para Peña Nieto, quien nunca se pudo levantar. Pero creo que López Obrador tiene más herramientas que Peña Nieto para levantarse, pero vamos a ver. Lo veo doblando la apuesta, siendo cada vez más agresivo, violando cada vez más los derechos de los ciudadanos comunes y corrientes, y absolutamente enfocado. Esto se va a juntar con que el fracaso de eso que él llama 4T se va a ir cristalizando; es decir, cuando inaugure el aeropuerto de Santa Lucía, y este tenga ocho vuelos y todo el mundo diga ‘¿qué es esto?’, cuando demore cuatro horas en llegar a Santa Lucía, cuando no pueda hacer el Tren Maya y resulta que a lo mejor hace un tramito de 20 kilómetros, cuando diga ‘voy a inaugurar la refinería’ y resulte que no se va a refinar un barril de petróleo porque lo que va a inaugurar son oficinas. Es decir, viene la etapa en la que estos mitos se van a ir cayendo, y eso lo va a poner más contra la pared y más desesperado, y auguro allí un presidente con un impulso autoritario aún más grave”.

Acerca de la presunta aclaración que el hijo de López Beltrán dio de su situación laboral, el reportero comentó: “Tardó más el Super Bowl que en descubrirse que la empresa en la que dice que trabaja López Beltrán es casi fantasma, creada a la par del inicio del sexenio, propiedad (por si hiciera falta otro conflicto de interés) del hijo del Grupo Vidanta, que es el encargadoi del Tren Maya, integrante del consejo asesor de López Obrador. Pero no tenía página de internet, la que subieron en las últimas horas, que llenaron con fotografías de pantalla, con un video hechizo, y quién sabe si tiene licencia para trabajar de abogado en Texas. Es decir, una serie de irregularidades que terminaron aniquilando cualquier asomo de intento de respuesta y de deslinde por parte de José Ramón López Beltrán, que es tendencia mundial, como el propio presidente se quejó hoy: se buscó más el tema de José Ramón que Ucrania en el mundo”.

Acerca de la reacción que hubo en redes sociales contra la conducta de López Obrador y la aparición del hashtag #TodosSomosLoret, dijo que “no tiene nada que ver conmigo; es decir, parte, sí, de un agravio a mi persona, pero rápidamente deja de tratarse de mí, y se vuelve, primero, un tema de exigir justicia por los periodistas asesinados, los periodistas que no tienen a lo mejor la visibilidad y las tribunas nacionales que tengo yo, que no dejan de ser herramientas de defensa frente a un ataque como el del presidente, y en general contra todos los abusos de poder que ha sufrido cualquier ciudadano que se atreva a disentir, a pensar diferente, a criticar, a exigir algo del presidente”.

Manifestó su esperanza en la ciudadanía que el viernes pasado levantó la voz: “Si algo nos demostró este viernes es que hay una sociedad muy robusta, con un músculo muy fuerte para resistir esos derroches de autoritarismo del presidente. No la va a tener fácil: se ha querido cargar al INE, no ha podido; quiso hacer gobernador a un violador, no pudo; quiso hacer embajador a un acosador, no pudo; quiso extender el mandato de Zaldívar, no pudo. También perdió el control del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y de la Suprema Corte. Es decir, si ves el año pasado, el presidente tuvo un enorme apetito, y la sociedad lo fue frenando”.

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