En su último informe como presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Norma Piña Hernández marcó el cierre de una etapa en el Poder Judicial de la Federación y subrayó que su gestión estuvo marcada por un “asedio sin precedentes” contra la judicatura, en medio de ataques, desinformación y agresiones impulsadas desde el oficialismo.
“Durante los últimos dos años y medio, la judicatura siguió trabajando, sin descanso, en un marco de condiciones de adversidad sin precedentes. Bajo el asedio, a pesar de las calumnias, de la desinformación y de la agresión, sostuvimos con firmeza los pilares de la Constitución. No respondimos con estridencias: respondimos con sentencias. No apelamos nunca a la confrontación: apelamos a la razón, al diálogo y al derecho”, dijo Piña.
Su mensaje, uno de los más enfáticos desde que asumió la presidencia de la Corte en enero de 2023, reivindicó la independencia judicial frente a las presiones políticas: “la independencia judicial no se ostenta: se ejerce, y la narrativa en contra es objeto de prueba”, afirmó, al tiempo que reconoció el trabajo de ministras, ministros, juezas, jueces y todo el personal judicial que, pese al ambiente hostil, consolidaron sentencias que fortalecieron el equilibrio de poderes.
La ministra presidenta insistió en que la impartición de justicia debe atenderse con sensibilidad social y cercanía, pero sin abandonar la excelencia jurídica:
“Solo la excelencia jurídica, la argumentación sólida, la motivación exhaustiva, la coherencia doctrinal y la sujeción al precedente generan certeza jurídica. Y la certeza jurídica es, en última instancia, la tranquilidad de saber a qué atenerse, la posibilidad de cada quién de planear su proyecto de vida, la confianza de que la fuerza del Estado se somete a la razón, a la ley. La seguridad de que la dignidad humana es, y debe ser siempre, la base de todos los derechos”.
Piña dejó claro que este informe cierra únicamente un capítulo, pero no la misión de los tribunales. “Hoy, tan solo concluye una etapa, no la misión. La Ley Fundamental permanece. Los derechos reconocidos por ella permanecen, pero aún existe una enorme deuda con su pleno ejercicio”, señaló.
Finalmente, evocó el ideal de José María Morelos en Los sentimientos de la Nación, para remarcar la función esencial de los tribunales:
“Que todo aquel que se queje con justicia tenga un tribunal que lo escuche, que lo ampare y lo defienda contra el fuerte y el arbitrario”.
“Ese es el horizonte de la justicia y la razón última de los tribunales, es decir, ser refugio de los vulnerables, de los ciudadanos que buscan justicia frente a los abusos del poder, un límite al abuso y una esperanza cierta para quienes buscan vivir con dignidad. Que ese ideal… guíe la impartición de justicia en México porque, cuando la justicia cumple su deber, el beneficio es para la humanidad entera”, concluyó.

