Mala mañana la del presidente Andrés Manuel López Obrador ayer.
Nadie le preguntó por su dieta, o su uso de cámara hiperbárica para verse tan bien como se ve.
No, los asuntos fueron otros.
Arturo Herrera, subsecretario de Hacienda, había estado en Londres hablando con inversionistas. En ese viaje también habló con el Financial Times, uno de los periódicos más importantes en el mundo de los negocios e inversionistas globales.
Herrera fue claro. Lo pobre del crecimiento esperado para este año y la necesidad de una inyección de recursos a Pemex para incrementar su producción pondría en suspenso el inicio de la construcción de la refinería de Dos Bocas, Tabasco. Herrera le dijo al FT que el dinero presupuestado este año para la refinería, sería para darle la vuelta a 15 años de descenso en la productividad de Pemex.
La nota se publicó en el FT a las 11:14 de la mañana hora de Londres, en México dormíamos. Y otros se durmieron, porque unas horas después, por ahí de las ocho y media de la mañana hora de México, cuando alguien le preguntó a López Obrador sobre lo dicho por Herrera, pues el Presidente no estaba enterado y pues él es el Presidente y pues Dos Bocas es Tabasco, y pues que sí, habrá refinería cómo no. Más tarde la Secretaría de Energía también diría que Herrera estaba mal.
Uno solo puede imaginar lo que pensó Herrera y los inversionistas que habían hablado con él.
Ahí no terminó la mañana.
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