Recomendamos: Casos para la araña, por Gil Gamés

Dicen los que saben que existe una araña que recibe en su tela casos extraños, estrafalarios, increíbles. La araña los analiza, los colecciona y luego sigue tejiendo con sabiduría, resignada a la eternidad de la condición humana. Gil lo leyó en su periódico El Universal, en un reportaje de Pedro Villa y Caña. La Comisión Nacional del Agua contrató en 2015 los servicios de la Universidad de Tel Aviv para realizar tres estudios acerca de la contaminación del agua en el territorio nacional. La Conagua pagó por los estudios 25 millones de pesos. Hasta aquí, la araña habría rechazado el caso. Una contratación, se reciben satisfactoriamente los estudios, se paga y listo y se acabó.


Resulta entonces que ese mismo año de gracia la universidad de Tel Aviv le confirió a David Korenfeld, director de la Conagua, el título de honoris causa y el nombramiento de presidente del Consejo Directivo de su Centro Internacional del Agua. Caracho, mira por dónde, lo que son las casualidades, distinguen a Korenfeld “por su destacado liderazgo y por las políticas del agua en México”, así como “por su distinguida posición dentro de la comunidad judía mexicana y su activo fomento de lazos de cooperación en el campo del agua entre Israel y México”.


Hasta donde Gilga sabe, las “políticas del agua” en México son un problema serio, pero, bueno, si lo dice la Universidad de Tel Aviv, debe ser cierto. El sonado reconocimiento, por cierto, ocurrió un mes después de que Korenfeld fuera fotografiado usando el helicóptero de la Conagua como taxi para ir al aeropuerto. ¿Conflicto de intereses? Na, es muy común que se otorguen contratos y que luego el funcionario que los otorgó reciba un doctorado honoris causa por quien recibió contratos. A Gamés le urge un honoris causa, pero con qué ojos.  


Más información en: www.milenio.com

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