Recomendamos: El debate público, por Liébano Sáenz

El debate público es una de las fórmulas más eficaces para el escrutinio del poder y para mejorar lo que existe. Así es porque el debate implica una forma de interacción o de intercambio en el que se enfrentan varias opciones o perspectivas sobre diversos temas. Para la vida pública el debate es fundamental, se da de diversas maneras y no solo en tiempos electorales, lo mismo en los medios de comunicación, que en los órganos legislativos y en los cuestionamientos y afirmaciones que la sociedad realiza a través de canales de comunicación convencionales y no convencionales.


El principio general es que toda forma de poder debe estar sujeta a escrutinio. Tengo la impresión de que hemos avanzado mucho en la crítica, pero poco en el debate público. Una pena, porque si contemplamos el periodo de la República Restaurada del siglo XIX, el debate no solo estaba presente, sino que era una fórmula cotidiana de cuestionar o afirmar al poder y a quienes lo representaban. Gradualmente el país asumió el propósito de unanimidad o si se quiere de una crítica muy acotada. Se generó la idea de que la paz social requería de una sociedad y de una política callada. La revolución reactivó el debate, pero la inestabilidad, la rebelión y la dificultad para dar estabilidad al régimen nuevamente mitigaron la crítica y el debate.


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