Recomendamos: Erotismo rosa: Dorada, de David Miklos, por Jorge Rueda

David Miklos (Texas, 1970), vive y publica en México, colabora en revistas como Nexos, La Tempestad, Letras Libres, y desempeña labores docentes en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Dorada es la segunda novela que le publica Tusquets [2014] en la colección de literatura erótica “La sonrisa vertical”; le antecedió Brama [Tusquets, 2012] y el cuento El perro se enciende en el volumen antológico La muerte y su erotismo [Tusquets, 2012].


Miklos tiene una relación con los textos eróticos poco común en los escritores mexicanos —mostrada desde su primera reseña a la novela de Cyril Collard Las noches salvajes, publicada en Viceversa en la década de los noventa— y que por fortuna le ha reconocido Tusquets al publicarlo —aunque sin concederle número de colección a ninguna de aquellas piezas…(esto lo anoto como reproche a la editorial, ya que desconozco cuántas y cuáles otras obras del género nos escamotean al no indexarlas al catálogo general de la colección).


En Dorada, D., su protagonista, viaja a la ciudad de La Dorada invitado por una misteriosa mujer con la que ha establecido una relación epistolar incitada por el halago, la belleza proverbial y la turgencia de las mujeres de esa ciudad: las doradas. Durante el vuelo, el aterrizaje, su tránsito por el aeropuerto y el arribo al hotel queda claro que D. está embarcado en un viaje onírico envuelto en el ominoso nublado de la ciudad. El ensueño que propone Miklos, con la narración de situaciones dislocadas a través de personajes idénticos, acciones consecutivas, frases cortas y contundentes en una ciudad inasible, deja al protagonista descolocado y a merced de su deseo —ya no sólo por su anfitriona sino por una rubia que acosa su pensamiento.


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