Recomendamos: Gritos, por Gil Gamés

La celebración del Grito de Independencia resultó tan aburrida como todas las ceremonias que Gil ha visto desde su más tierna infancia. El presidente Peña tañó (gran verbo) la campaña de Dolores y gritó los nombres de los próceres. Un imaginativo creador de escenarios presidenciales propuso que a Palacio Nacional se invitara en esta ocasión a directivos de organizaciones no gubernamentales, investigadores, artesanos, activistas ambientales, emprendedores, productores del campo y becarios. Todos ellos ocuparon distintas salas de Palacio.


Gamés pudo asistir a estos festejos patrios, ya que se le conoce y reconoce como un emprendedor, una persona resuelta a llevar adelante empresas innovadoras, faltaba más. Gilga considera que a veces hay que asesinar ideas, esta de los invitados especiales debió morir aplastada por el sentido común. No inventen, caracho.


La simple renuncia


Amigos que no malquieren a Gil le hicieron llegar un artículo aparecido en Animal Político: “#RenunciaYA, ¿mejor no le muevas?”, de Alejandro Legorreta. En este artículo, documento, opúsculo, o lo que sea, Legorreta explica con rápida sencillez por qué no ocurriría gran cosa en el país si el presidente Peña renunciara; es más, ocurrirían cosas benéficas e interesantes para México.


El intrépido Legorreta escribe: “La situación es considerablemente más delicada que en 2014, cuando decenas de miles de mujeres y hombres salieron a las calles a exigir la renuncia de Peña. Si en aquel entonces la desaparición de 43 estudiantes de la escuela normal rural de Ayotzinapa y el escándalo de la casa blanca parecían rezones suficientes, hoy los motivos sobran. Las violaciones a los derechos humanos en Tlatlaya, Tanhuato y Nochix­tlán, la fuga del ChapoGuzmán, el plagio de la tesis y la visita de Donald Trump son los escándalos más sonados de una larga lista que en otros países sería suficiente para que el presidente renunciara. No en México”.


Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: si los presidentes renunciaran por los problemas que enfrentan cada día, no habría presidente alguno, ni en Finlandia, que terminara el periodo para el cual fue elegido. Legorreta encuentra grandes ventajas para el país si Peña firmara su renuncia a la brevedad, incluso dice que la economía mejoraría, el peso se fortalecería, en fon, todos saldríamos gananciosos. ¿No le creen a Gamés?


http://www.milenio.com/firmas/gil_games/Gritos_18_814298594.html

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